19/08/2018
domingo 19 de agosto del 2018 - T
19 agosto 2018 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 8 de junio, 2018 - 10:27 hs.
No más hipocresía

Hace tiempo que la política no encuentra el camino de las soluciones que requiere el pueblo argentino, mientras se repiten situaciones que ya vivimos en otros momentos de nuestra historia.


Acuerdos que se caen, personajes que proyectan su figura personal y terminan midiendo la interna de los partidos, estructuras partidarias enflaquecidas que para una elección parlamentaria se asocian con unos y para la general con otros.


Así la realidad va encadenando hechos que no tienen respuestas satisfactorias por parte del sistema institucional y por lógica el ciudadano va perdiendo confianza en quienes lo dicen representar.


Sobre todo los sectores más vulnerables de la sociedad que son los que necesitan mayor seguimiento por parte de los organismos estatales, se ven resentidos cada vez más porque la respuesta no llega o la asistencia es insuficiente.


Esta es la asignatura pendiente que debe apurar en su instrumentación el Estado en todos sus niveles y comenzar la reconstrucción del tejido social como paso fundamental de estas acciones reparadoras.


Es a partir de este nivel de compromiso que la política debe reencauzar su trabajo con la sociedad a la que dice servir y en la que fundamenta su existencia.


La reconciliación con lo que está atravesando gran parte de la población, es el único camino posible para que la dirigencia salga de este letargo que se ha extendido por demasiado tiempo y sólo ha obtenido como logro que no crean en sus actos y palabras.


Esto también ha llevado al desgaste de los partidos y de organizaciones ligadas a la institucionalidad en el país, desdibujando sus propios antecedentes y trayectoria, y perdiendo una porción importante de incidencia en las decisiones que hacen al modelo y al futuro del país.


Difícilmente la mayoría de los dirigentes actuales puedan expresar siquiera la síntesis de los sentimientos y las necesidades de los argentinos.


En este todo que nos abarca, entonces, deben priorizarse las ideas claras y aquellas posturas que sirvan al restablecimiento de valores que hoy están ausentes con aviso.


Más que nunca, es importante que lo que se diga y lo que se haga se corresponda en sus fundamentos.


Es decir, no más hipocresía.-


@danieltemperoni


 

   


Columnas anteriores
viernes, 17 de agosto, 2018 - 10:19 hs.

¿Es imprescindible que haya controles de alcoholemia para hacerles entender a algunos conductores que manejar con alcohol en sangre es poner en peligro la vida de nuestros semejantes?


En la nota anterior fue una de las preguntas que enlistamos como necesarias a la hora de tratar de explicar por qué siguen muriendo 7200 argentinos por año en siniestros de tránsito.


Durante el fin de semana se generaron varias situaciones provocadas por personas al volante que tenían altos valores de alcohol en sangre y que dejaron a otros involucrados bajo atención médica.


Un hombre que circulaba a bordo de una camioneta en estado de ebriedad terminó chocando contra un micro de la Policía en la puerta de la DDI, registrando 1,58 g/l.


En Castelli e Independencia, una persona que conducía un Fiat Siena y a la que se le certificó 1,56 g/l, colisionó con un auto rural y una moto, cuyo conductor debió ser atendido en una clínica céntrica.


También en Champagnat y Gascón, colisionaron un VW Gol y un taxi, y uno de los conductores tenía 1,75 g/l. El otro tuvo que ser atendido en el HIGA.


Finalmente, en Fortunato de la Plaza casi ruta 88, fue secuestrado un utilitario al advertirse que su conductor realizaba maniobras extrañas; la alcoholemia dio 2,19 g/l.


En todos los casos hubo registro de alcohol en sangre con niveles muy por encima de lo permitido por la ley, lo que indica claramente que aquellas personas que fueron detectadas bebieron sin importarles que luego esto iba a incidir en su conducta de manejo.


Como resultado final y lamentable, varios conductores se vieron involucrados en maniobras generadas por personas con alto grado de ebriedad.


Sin duda, hay un renglón de ciudadanos a los que no les llega el mensaje preventivo y mucho menos les interesa la vida de sus semejantes que terminan siendo las víctimas inexorables de estas conductas.


Por ende, las normas deben ser estudiadas por los legisladores y atender a estos fenómenos sociales que son los que provocan tremendas estadísticas con miles de muertos y heridos cada año.


La educación y la prevención son pilares importantes a la hora de revertir este cuadro, pero también tienen que serlo las sanciones que se correspondan con estos grados de irresponsabilidad y de desidia.-


@danieltemperoni


 

viernes, 10 de agosto, 2018 - 11:15 hs.

Detenerse por algunos minutos en cualquier esquina de la ciudad, revela infinidad de situaciones que se dan con el tránsito y donde la realidad supera largamente a la ficción.


¿Hace falta recordar que nos movemos entre más de 450 mil vehículos y más de 120 mil motos?


¿Es necesario insistir en que hay que respetar el Código Provincial de Tránsito y las ordenanzas que emanan del HCD?


¿Aún precisamos que nos estén vigilando con radares móviles y fijos para marcarnos que la máxima en avenidas es de 60 km/h y de 40 en las calles?


¿Tiene que indicarnos una autoridad de tránsito que es obligatorio respetar las velocidades máximas cuando se transita frente a escuelas y hospitales?


¿Frenar en las esquinas ya no figura entre las obligaciones de quienes conducimos?


¿Todavía no se terminó de entender que está prohibido usar el celular mientras se maneja porque anula los sentidos que tienen que estar todos al servicio del manejo del vehículo?


¿Necesitamos que nos sigan recordando diariamente que la doble y triple fila también están prohibidas y que los semáforos fueron colocados para ser respetados a rajatabla?


¿Quienes hasta hoy estacionan frente a las rampas para discapacitados, precisan que los agentes de tránsito les traigan nuevamente a la memoria la prohibición de esa acción conductiva?


¿Hay que revisar todos los días lo que indican las normas de tránsito acerca de las condiciones en que deben ser abordadas las rotondas y encrucijadas complejas?


¿Es imprescindible que haya controles de alcoholemia para hacerles entender a algunos conductores que manejar con alcohol en sangre es poner en peligro la vida de nuestros semejantes?


Las calles y rutas no están en condiciones y mucho hay por hacer en materia de prevención de los siniestros viales, que se llevan la vida de 7200 argentinos por año.


También depende de cada uno de nosotros que esa realidad se vaya transformando hasta que no haga falta hacerse todas las preguntas precedentes.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 3 de agosto, 2018 - 10:18 hs.

El doctor René Favaloro nació el 12 de julio de 1923 en La Plata y murió el 29 de julio de 2000 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Se recibió de médico en la facultad de Medicina de su ciudad natal y desarrolló el bypass coronario con empleo de vena safena.


Creó la Fundación Favaloro y abrió su instituto para todos los argentinos, capacitando a cientos de profesionales y profundizando los caminos de la investigación.


Días antes de quitarse la vida, Favaloro escribió una carta señalando que “estoy pasando uno de los momentos más difíciles de mi vida: la fundación tiene graves problemas económico financieros como resultado de todo lo que sucede en nuestro país”.


“Se nos adeuda 18 millones de dólares y se hace cada vez más difícil sostener nuestro trabajo diario que como siempre brinda a toda la comunidad sin distinción de ninguna naturaleza, con tecnología de avanzada y personal altamente calificado, además de tarea docente y de investigación”, afirmó en esa misiva.


IOMA y PAMI tenían deudas millonarias que no terminaban de pagar y por eso Favaloro aseguró que “en este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea”.


“Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil, pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía. El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano”, sentenció.


Un Favaloro devastado escribió: “Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga”.


La desidia, la indiferencia, el desprecio y la desvergüenza se aliaron en ese fatídico momento cuando no se tomaron las decisiones políticas que el doctor Favaloro reclamó hasta su último respiro.


Los responsables no se inmutaron y el país siguió su curso catastrófico que lo llevó a la crisis de 2001.


Tal vez en sus conciencias carguen hasta hoy con la culpa de que hayamos perdido a uno de los hombres más importantes que tuvimos los argentinos.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 27 de julio, 2018 - 10:40 hs.

Cuando se diseñaron y construyeron, tal vez, cumplían con la función de viabilizar el tránsito de la época y demarcar el crecimiento hacia el oeste que había tenido la ciudad, pero hoy las rotondas de Champagnat son anacrónicas y atrasan.


En los horarios pico que tiene la ciudad, atravesarlas se transforma en una tarea riesgosa, estresante y agotadora.


Un caso aparte es la encrucijada de Constitución y la costa, donde los urbanistas deberían trabajar de manera urgente en la búsqueda de soluciones que ordenen la circulación en todos los sentidos.


Pero, desde el ingreso a la ciudad por Autovía 2, pasando por las transversales de 180, APAND, LIbertad, Luro, Colón, Alvarado y Juan B. Justo, la cuestión se complica a la enésima potencia a medida que se van atravesando estos obstáculos que alguna vez tuvieron objetivos totalmente distintos.


Muchas ciudades argentinas cuentan con situaciones de tránsito ya superadas en el tablero de diseño y aplicadas de forma inteligente en el terreno.


Como mero ejemplo puede citarse San Miguel de Tucumán, donde los encuentros de avenidas tienen sus cortes en cruz y absolutamente semaforizadas.


Ya se realizó en General Pueyrredon un plan maestro de transporte y tránsito en el que se generaron ideas para superar estas obstrucciones que podrían potenciarse con nuevos estudios.


Hace más de 20 años se presentó un proyecto para realizar una avenida de circunvalación desde el kilómetro 395 de la Autovía 2 que encadenara con las rutas 226 y la 88, a los efectos de llevar el tránsito pesado por fuera de la ciudad y crear esa otra frontera urbana que hace décadas conformaba la avenida Champagnat.


Las dos obras son fundamentales y urgentes para organizar el presente y jerarquizar el futuro de la ciudad y del distrito.


Ya no alcanza con explicar que las rotondas dependen de la dirección provincial de Vialidad, aunque estemos hablando de calles que recorren la jurisdicción municipal.


La seguridad vial depende del Estado y en este caso puntual los planetas están obligados a alinearse en función de las necesidades de la gente.


Tener una avenida de acceso a la altura de las circunstancias y una circunvalación que evite el ingreso innecesario de vehículos a la ciudad, sumarán a la calidad de vida de todos.-


@danieltemperoni

viernes, 20 de julio, 2018 - 10:29 hs.

El país genera alimentos para más de 400 millones de personas y todos esos productos básicos salen de las economías regionales.


Los productores pelean cada día por no desaparecer, arrastrados por la voracidad impositiva del Estado en todos sus niveles y por los formadores de precios.


La tremenda intermediación y el altísimo costo de los fletes termina también impactando sobre los importes finales que pagamos como consumidores.


De arranque, el litro de combustible líquido en Argentina contiene 40,1% de impuestos.


Luego municipios, provincias y nación hacen lo suyo con sus tributos, estructurando una inmensa y profusa red de gravámenes que pone a los argentinos en el podio de los países latinoamericanos con mayor carga.


Debemos trabajar alrededor de 200 días al año para poder hacer frente a esa presión.


Entonces cuando se habla del costo laboral, la mirada gubernamental debería enfocarse hacia aquellos que provocan los problemas de fondo y empezar por rediseñar el entramado arancelario.


Muchos productos que ingresan al país vía importación, pagan menos gabelas que similar producción que se realiza en nuestro país, lo que deviene luego en pérdida de nichos comerciales y culmina con la desaparición de puestos de trabajo genuinos.


No es difícil descubrir que las pequeñas y medianas empresas son las que mantienen hoy al 70% de los empleos registrados y conforman el renglón que más tributa y de donde el Estado capta recaudación permanente.


Nuestras economías regionales, motorizadas por las pymes, tendrían que recibir un tratamiento cualitativo y cuantitativo, además de oxigenarlas con créditos para fortalecer y actualizar sus maquinarias.


Además deberían aliviarse todas las presiones que actualmente pesan sobre las exportaciones para fomentar que aumenten los cupos previstos e ingresen a ese renglón cientos de empresarios que hoy se dedican sólo al mercado interno.


Se trata de recrear un círculo virtuoso que potencie a los productos argentinos y a la mano de obra nacional, como hacedores de un sistema económico con menos impuestos, más exportaciones, trabajo genuino y consumo interno sostenido.


La ecuación depende de una decisión política en ese sentido.-


@danieltemperoni

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