15/11/2019
viernes 15 de noviembre del 2019 - T
15 noviembre 2019 - T
viernes, 10 de mayo, 2019 - 10:37 hs.
Políticas de Estado

Más allá de los objetivos y oportunidad del llamado del gobierno para dialogar con la oposición, queda claro que Argentina está necesitando de fuertes polìticas de Estado que apunten a solucionar los gravísimos problemas estructurales que atosigan el presente y comprometen el futuro.


Los altos índices de pobreza e indigencia que alcanzan a un tercio de la población y, fundamentalmente, a la mitad de los niños y jòvenes hasta 17 años, exigen de la dirigencia política en su totalidad que se expongan públicamente cuáles son sus ideas y programas para actuar de inmediato sobre esta enorme deuda interna.


Requieren de respuestas gravitantes e indubitables, contundentes y exentas de cualquier mezquindad electoral.


El acuerdo alcanzado por el gobierno con el FMI impactará en las futuras gestiones, por lo que se entiende necesario que haya claridad de conceptos en este sentido por parte de los que conducen y de todos aquellos que pujan por hacerlo.


Es inevitable que esto ocurra antes de las elecciones, porque la ciudadanía debe saber por anticipado cómo se actuará de acuerdo a los posibles escenarios que puedan surgir de las PASO y de las generales, e inclusive de una eventual segunda vuelta.


La misma previsibilidad que siempre se pregona para los inversores tiene que aplicar hoy para los propios ciudadanos, ya que las bases que puedan acordarse en este lapso previo a los comicios deberán ser intocables más allá de un resultado electoral.


Todos coinciden en que hay que movilizar el mercado interno, engrosar las exportaciones y bajar los impuestos, pero la realidad indica que los caminos que se toman para viabilizar estas acciones pueden variar según la óptica de los observadores.


Incluso, no ha sido extraño en la política argentina que quienes llegaron al poder hicieron lo contrario de lo que pregonaron en sus campañas  proselitistas.


Por esa razón fundamental, urge que se clarifiquen las posturas partidarias y de los propios precandidatos para que el contrato que le propongan a la gente sea cristalino y duradero.


Numerosas deudas sobreviven en el campo de lo económico, social y político, y resultaría oportuno y necesario que se trazaran las directrices después de un debate amplio e inclusivo.


Los derechos de los argentinos están contenidos en la Constitución Nacional; la necesaria mirada de la política debe ser hacia esas bases fundamentales y avanzar en las soluciones siempre bajo la fórmula del respeto hacia la gente que representan.-


@danieltemperoni


 

   


Columnas anteriores
viernes, 15 de noviembre, 2019 - 10:20 hs.

Los cambios que necesita América Latina pasan puntualmente por la inclusión de vastos sectores populares ante la creciente brecha con las clases económicas dominantes, pero también el gran desafío sigue siendo que estos avances ocurran sin que la democracia de los países corra peligro o termine sesgada por golpes de Estado de diverso origen.


Esto último aparece como una afirmación bastante débil ante lo ocurrido con el gobierno de Evo Morales en Bolivia.


Cuando estos eventos se suceden sin que organismos como la OEA o el Mercosur no sirvan como agentes sanadores o propiciadores de propuestas superadoras desde lo democrático, todas las naciones de la región sufren el cimbronazo.


Si después de más de tres semanas de reclamos por parte del pueblo chileno el gobierno de Sebastián Piñera sigue en funciones y recién ahora acepta que iniciará un proceso constituyente, es porque allí no hubo presión alguna de las fuerzas armadas y por el contrario en las calles se observa una represión denunciada a nivel internacional..


Prácticamente quedó en el camino del olvido aquella idea compartida por México y Uruguay para que Venezuela iniciase finalmente un cronograma electoral con el objetivo de saldar las diferencias entre el gobierno de Nicolás Maduro y la presidencia de la Asamblea por parte de Juan Guaidó.


Todas estas situaciones deberían ser analizadas y debatidas en el Parlasur, pero lamentablemente la idea de su continuidad fue puesta en duda por algunos de los gobiernos que lo integran, tal el caso de Argentina que obvió la elección de parlamentarios en los comicios del pasado 27 de octubre.


La vida institucional de las naciones debe ser respetada a rajatabla, pero ocurre que en momentos de tensión social y política como los que se registran en la actualidad, el resto de los países deben al menos interpretar la necesidad regional y acompañar la pronta reparación de los derechos civiles.


Si esto no acontece, todos los pueblos degradan su tranquilidad  y sus mandatarios pierden la oportunidad de ser garantes solidarios de la continuidad de otros gobiernos democráticos.


No puede retrocederse en el proceso de avance institucional de América Latina porque atrasa décadas y le roba el sueño de ascenso social a millones de personas.


En esta defensa irrestricta deben posicionarse los partidos políticos y sus dirigentes, más allá de ideologías y referencias históricas.


Democracia siempre debe ser la respuesta contundente, ya que los silencios otorgan avales peligrosos.-


@danieltemperoni

viernes, 8 de noviembre, 2019 - 10:25 hs.

Esta realidad presente del país amerita hallar las mejores maneras y formas de encaminar los consensos.


La crudeza económica y social está pidiendo que la política se ponga de acuerdo rápidamente en cuestiones que a todos nos parecen de sentido común.


Urge al ciudadano de a pie tener la certeza de que su salario no se depreciará frente a la inflación y que su esfuerzo diario alcanzará para llegar a fin de mes con las necesidades familiares cubiertas y satisfechas.


Una ley de góndola sería un primer escalón de coincidencia para darle a las pequeñas y medianas empresas productoras de alimentos la posibilidad de competir en grandes superficies comerciales con aquellos formadores de precios que hoy imponen una vara demasiado alta a los consumidores.


Esta tarea legislativa redundaría en un apoyo directo a las fuentes laborales de miles de argentinos y generaría las condiciones imprescindibles para ampliar la convocatoria de futuros empleos formales.


Avanzar sobre una reforma impositiva aparece como urgente, teniendo en cuenta que las pymes soportan una presión fiscal inédita que les anula la posibilidad de imaginar una  ampliación de sus horizontes productivos y de exportación.


Vaca Muerta es la cuenca que le asegura al país una provisión de gas natural por 170 años y de petróleo por más de 80, pero se requiere de una legislación que dé previsibilidad a las inversiones y permita que los argentinos podamos acceder a esas energías sin tener que pagarlas a precios internacionales y a valor dólar.


Las miles de toneladas de alimentos básicos que se producen en nuestro paìs precisan de un contexto exportable, pero también habrá que discutir las bases de asistencia social para que ningún habitante pase hambre en una tierra que alimenta a 400 millones de personas en el mundo.


Los jubilados y pensionados esperan el debate de un sistema de actualización que les devuelva a sus haberes mensuales todo lo que perdieron en los últimos años.


La educación pública también deberá ser el centro de atención en una nación que mayoritariamente tiene en claro que de su mano viene la movilidad social.


Los acuerdos que puedan alcanzarse en el Congreso de la Nación serán vitales a la hora de avanzar en estos consensos inexorables que pide una sociedad acuciada en su gran mayoría por una creciente situación de inequidad y desamparo.


@danieltemperoni

viernes, 1 de noviembre, 2019 - 10:44 hs.

Terminada la campaña electoral post paso que duró diez semanas y elegidas las máximas autoridades del país, ahora la mirada está puesta en la transición necesaria entre un gobierno que finaliza su mandato el 10 de diciembre y otro que se prepara para poner en marcha su propio modelo de país.


La foto que entregaron Mauricio Macri y Alberto Fernández el lunes después de los comicios, permite abrigar esperanzas sobre los cambios en la política y a los que se los debe ver como expresión genuina de los esfuerzos del pueblo.


Más de tres décadas y media de democracia recuperada, con muchas frustraciones y crisis cíclicas de la economía, han dejado sabor a poco en vastos sectores de la población que hoy reclaman de su dirigencia el mayor esfuerzo por lograr respuestas a los problemas más urgentes.


Pese al elevado costo de vida, la pérdida de puestos de trabajo, la caída en la producción industrial, el aumento excesivo de la deuda externa y el crecimiento de la pobreza hasta niveles cercanos al 40%, los argentinos resolvimos la actual encrucijada yendo a las urnas y otorgando una responsabilidad a quienes la mayoría eligió democráticamente.


No es poca cosa si nos tomamos un momento para repasar algunos ejemplos que se vienen dando con países hermanos de la región, como en Ecuador donde la gente reaccionó a las recetas de incremento de tarifas y recortes de los derechos sociales que casi siempre vienen de la mano del Fondo Monetario Internacional.


O el caso chileno, que viene arrastrando tres décadas de un modelo que cierra en lo macroeconómico pero que carece de la más mínima expectativa para los sectores populares que son, precisamente, los que salieron a las calles para levantar la voz del hartazgo.


En este contexto, Argentina sigue contando con su gente y acaba de elegir por cuatro años a quien será el referente de un proceso político que está obligado a atender los requerimientos más profundos, como el hambre y la pobreza, y a intentar proyectar los sueños truncos de enormes renglones de la sociedad que fueron expresados en el cuarto oscuro.


Por eso no es menor que hayamos transitado hasta este presente y quien desde los niveles dirigenciales no lo tenga en cuenta, seguramente será castigado en las urnas cuando llegue el turno de hacerlo.


Es posible un modelo de país productivo con investigación y desarrollo, y una sociedad inclusiva y solidaria; la política tiene su chance.-


@danieltemperoni

viernes, 25 de octubre, 2019 - 10:24 hs.

La realidad de Mar del Plata nos lleva a imaginar que en los próximos años deberíamos ser testigos de cambios estructurales que sólo se darán si la política lo permite.


Distritos como General Pueyrredon, La Plata, Bahía Blanca, La Matanza, por consignar algunos con determinadas características, se merecen una mirada de cierta autonomía que les acerquen mayores presupuestos para que puedan crecer en infraestructura.


La Legislatura bonaerense tendría que cobijar un debate acerca del futuro provincial, incluyendo el respeto por la base de generación del PBI de cada uno de los distritos.


La clave del desarrollo está en la esencia misma de lo que producen estos municipios y la raíz de la problemática que atraviesan no cambiará si la provincia no permite niveles autonómicos.


Aún en tiempos económicos difíciles, Mar del Plata - Batán sostiene un abanico de bienes y servicios que le permite reunir al municipio un presupuesto anual superior a los 11.300 millones de pesos.


Varias veces ese monto se genera por año en las distintas actividades productivas que se reparten en el cordón frutihortícola, el parque industrial, el comercio, la industria textil y del software, el puerto y la explotación rural.


Lo que no queda en el distrito se drena en impuestos provinciales y nacionales, retornando mucho menos por vía de la coparticipaciòn.


Si cambiara esta ecuación, seguramente el municipio podría encarar cambios estructurales importantes y avanzar con obras troncales que se están necesitando en los barrios desde hace varias décadas.


La mitad de las calles marplatenses están sin pavimentar y son numerosas las barriadas que sufren permanentes inundaciones.


Estas problemáticas podrían ser atendidas en conjunto, lo que generaría un gran obrador que daría empleo a cientos de trabajadores y elevaría los niveles recaudatorios del municipio.


Una decisión política de esta naturaleza cambiaría sustancialmente la vida de distritos como General Pueyrredon y le aportaría al gobierno provincial otra dimensión administrativa.


Si la rueda sigue girando sobre el eje actual, sin duda los cambios seguirán demorados  en el tiempo y retrasarán la ciudad posible que nos merecemos.-


@danieltemperoni

viernes, 18 de octubre, 2019 - 10:30 hs.

Como sociedad estamos por cumplir 36 años de democracia recuperada y esto significa un hecho inédito.


Con las vicisitudes propias de nuestra historia, hemos podido atravesar instancias altamente complicadas para todos y seguimos avanzando.


Claro que el ejercicio democrático no es fácil, requiere paciencia y mucho trabajo, pero es el mejor sistema diseñado por la mente humana para conducir los destinos de las naciones.


Hay que continuar incentivando la separación de poderes y activar todos los mecanismos ciudadanos para exigir que esto se cumpla tal como lo establece la Constitución Nacional.


También se necesita que el trabajo parlamentario no se detenga por contingencias electorales, ya que los requerimientos sociales se manifiestan todos los días y exigen de diputados y senadores la labor y el debate permanente.


 La justicia debe renovar mecanismos e incorporar la oralidad en los estamentos que aún no la tienen, permitiendo que los judiciables accedan a ella con una mayor presunción de que hallarán funcionarios probos e indiscutibles.


El hiperpresidencialismo pudo haber servido en algún momento de la vida del país, pero los nuevos tiempos imponen fórmulas actualizadas que incluyan la figura de un primer ministro para actuar como fusible de situaciones que la actual rigidez institucional no lo permite.


Para estas actualizaciones deben obtenerse acuerdos y consensos amplios que excedan la contingencia económica y social, por lo que se requiere el trabajo de todas las fuerzas políticas y sociales apuntando hacia el mismo objetivo modernizador.


Los cambios tienen que venir del convencimiento y del debate comprometido.


Hace falta viabilizar un proyecto de país que incluya el desarrollo y crecimiento de los sectores productivos, que reactive la capacidad instalada de las pymes y que potencie las calidades y cualidades de nuestros recursos humanos.


Qué mejor marco para esta perspectiva de país que insertar una mirada actualizada de lo institucional, con la expectativa de que estos cambios ayuden a regenerar el contrato social entre los argentinos.


Lo importante es acercar más y mejor democracia, en un momento en el que miles de argentinos necesitan sentirse incluidos.-


@danieltemperoni

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