Un marplatense es uno de los dueños de un toro récord en la historia de su raza
y hace poco se convirtió en un caso único: ganó los cuatro premios más importantes de su raza en menos de un año, algo que ocurre por primera vez en la historia.
Uno de sus orgullosos dueños vive en nuestra ciudad y en diálogo con Beto Mena en "Desparramando Cultura" contó la historia de uno de los trabajos más apasionantes que se desarrollan en el campo argentino, en este caso, en un pequeño pueblo de nuestra provincia.
Javier Morales nació en Orense, localidad cercana a Tres Arroyos y luego se radicó en Mar del Plata donde se dedicó a la comercialización de productos veterinarios. Ello lo llevó a entablar una amistad con Alfredo Bellocq, veterinario de Indio Rico y hace 28 años decidieron emprender una arriesgada aventura: dedicarse a la cría de ganado bovino, especialmente tratando de lograr grandes toros reproductores. Así nació la Cabaña Santa Rosa, donde empezaron a comprar animales de rodeo general, empezar a producir toros puros controlados.

Indio Rico es una pequeña población del Partido de Coronel Pringles de aproximadamente 2000 personas que aman su lugar, dedicadas principalmente a la actividad agropecuaria.
" Con Alfredo hicimos una sociedad, su mujer y la mía, que se llama "Indio Nuevo S.A." y empezamos a manejar el pedigree, que sería la elite de la ganadería. Hace catorce años presentamos el primer toro en una pista y ganamos nuestro primer premio. A partir de ahí nos embalamos y empezamos a trabajar cada vez más."
"Quien es el cerebro en todo lo que tiene que ver con la genética es mi socio Alfredo. Lo primero que se necesita para crear un gran campeón es tener una buena madre, por más que consigas el mejor semen para inseminarla, no vas a tener un buen ejemplar. Fueron muchos años de ir probando y mejorando poco a poco. Mateo tiene una larga historia: su abuela era una vaca que siempre dio buenos terneros, luego elegimos uno de ellos que vimos que producía buenas crías, y de allí nació Mateo, hace tres años. Se lo seleccionó y fue creciendo en un campo de cría en Indio Rico, y nos fuimos dando cuenta que iba a andar bien."

"Luego de la pandemia, el año pasado lo presentamos en Tandil, donde se hizo la Exposición Nacional Angus de Primavera y salió Gran Campeón. Después fue a los 100 Años de la Angus que por primera vez en la sociedad Rural de Palermo y sacamos el Premio Gran Campeón Angus Colorado. Y luego compitió con el Gran Campeón Angus Negro y ganó el Trofeo al Gran Campeón Supremo por el centenario de la raza. Y este año, en la Exposición de la Rural de Palermo volvió a coronarse Gran Campeón Angus. Así que imagínense como estamos. Es la primera vez en la historia que esto ocurre y ahora en noviembre o diciembre vamos a competir contra los mejores ejemplares de la raza de todo el mundo."

"Mateo se llama así en homenaje al primer nieto de Alfredo, porque dice que el toro es contundente como él. En la Cabaña trabaja toda la familia, es algo muy lindo y no tan común."
No todo será felicidad en la vida del gran campeón. Javier nos cuenta que "Mateo es muy probable que vea a una vaca en su vida. El está en un centro de inseminación, donde se extrae el semen y se vende a otros cabañeros que quieran producir sus toros o sus hembras. Ese es el secreto de este negocio. A mayor categoría del toro, a mayor cantidad de premios, más se cotiza su semen. Un toro como él puede producir 20.000 dosis por año y puede tener una vida fértil de 10 a 12 años."
Empeño, sacrificio, amor por el campo y los animales y mucho trabajo siguen siendo la fórmula para alcanzar logros como Javier, Alfredo y todo el grupo de gente que trabaja en ese pequeño lugar en medio de la llanura pampeana.
