Iglesia Católica

El padre Albóniga calificó como "una muy buena noticia" la suspensión de aportes estatales

El administrador diocesano de Mar del Plata se expresó en Radio Brisas acerca de la decisión del Gobierno Nacional respecto a la quita de aportes a obispos y arzobispos. Si bien la nueva reglamentación implicará una restructuración dentro del episcopado, el padre Luis Albóniga aclaró que las labores solidarias se financian de otra forma.

Por decisión del Poder Ejecutivo Nacional, encabezado por el presidente Javier Milei, la Iglesia Católica dejará de recibir aportes del Estado Nacional. Esta semana, La Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado donde confirmó la renuncia de los fondos para las autoridades, principalmente obispos y arzobispos.

Ante esa situación, el administrador de la Diócesis de Mar del Plata aclaró el panorama y explicó que esta modificación "tiene que ver con un tema viejo, el de la expropiación que el Estado hizo de bienes de la Iglesia en el Siglo XIX, como campos, propiedades, y cementerios como el Cementerio de La Recoleta. Era una especie de compensación".

"Para nosotros es una muy buena noticia, porque pensamos que la Iglesia se tiene que sostener con el aporte de los fieles. Si bien hay cosas en las que subsiste una colaboración entre el Estado y la Iglesia, como en algunos proyectos de asistencia de adicción o situaciones límite de ayuda a los más necesitados, no es algo permanente como era en este caso", añadió el también párroco de la Iglesia Asunción de la Santísima Virgen.

En conversación con Luz Dubedout en el programa "Plan Luz", definió este cambio como un paso de la autonomía de la Iglesia respecto al sostenimiento: "La mayor parte de las tareas humanitarias las hacemos gracias al voluntariado y al aporte de los fieles, salvo algunos proyectos específicos en los que el Estado apoya mediante un aporte económico. Se renuncia al sostenimiento del funcionamiento ordinario de la Iglesia", aclaró.

Además, Albóniga ejemplificó que "el aporte que yo hubiera recibido como administrador parroquial desde septiembre son 50 mil pesos por mes, que no sé si alcanzaría para pagar la luz del obispado, porque es verdaderamente insignificante". También aclaró que renunció a ese monto, así como el exobispo de Mar del Plata, Gabriel Mestre, lo hizo desde hace al menos tres años.

Seguidamente, consultado sobre el resto de la operatividad como institución religiosa y su continuidad, afirmó que "con el Estado tenemos proyectos en común, sobre los cuales todavía no tenemos novedades".

"Es un tema delicado, porque si faltaran esos recursos se nos haría muy difícil, ya que el voluntariado ya no alcanza y hace falta trabajo de profesionales, además de una infraestructura que requiere ya un aporte mayor", agregó.

Según el sacerdote, la Iglesia le significa "un costo muy bajo" al Estado y, gracias a esa relación conjunta, "lleva adelante una obra que, si lo hiciera el mismo Estado, le costaría más dinero".

"El aporte de Nación es en algunos casos mensual, y aquí en Mar del Plata es administrado por Caritas Diocesana de manera totalmente transparente. Se le puede hoy el resumen de cuenta a esa institución y lo tiene preparado. Optamos porque no haya administraciones satélite, sino que Cáritas lo haga de manera centralizada", detalló.

Consultado respecto a la futura relación entre la Iglesia y el Gobierno Nacional, Albóniga manifestó que "si el año viene difícil, pienso que la sensibilidad social del Gobierno debería prever unas medidas de emergencia para estos casos. Siempre desde la Iglesia se hace todo lo posible y la gente no deja de aportar, pero a veces no alcanza y la situación nos supera".

"Esperaría que el común objetivo que tenemos sea el bien de nuestra gente, y eso es superior a las diferencias ideológicas o de motivaciones. Espero que no haya una relación tensa, pero sí puede serlo la situación social, por eso habrá que ver de qué manera acompañarla", concluyó en Radio Brisas.

A la espera de la llegada del nuevo obispo de la Diócesis de Mar del Plata, que tendrá lugar el próximo 20 de enero, la comunidad católica se encuentra expectante respecto a las decisiones del Gobierno Nacional.

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