Se despejaron las dudas y en Mar del Plata asumió un nuevo obispo interino
En un anuncio a través de sus redes, la Diócesis de Mar del Plata confirmó que el monseñor Ernesto Giobando arribó a Mar del Plata el viernes para asumir su cargo en la sede del obispado, como obispo interino. Puso así punto final a una seguidilla de renuncias que comenzaron con la dimisión del Mons. José María Baliña antes de ser ungido en el rol de obispo, que fue seguida por la renuncia del monseñor Gustavo Larrazábal, quien también se excusó.
En el acto, el Canciller de la Diócesis, Pbro. Ezequiel Kseim, leyó el decreto del nombramiento firmado por el Papa; luego, Giobando juró sobre los Santos Evangelios; posteriormente, el flamante obispo mantuvo una reunión de trabajo con los sacerdotes del Colegio de Consultores, y ya entradas las 20hs compartieron la Eucaristía en la Catedral.
“Hace 4 días me enteré de esta tarea pastoral, y con ello me entusiasmé, no vengo de vacaciones, vengo a acompañarlos, a estar con ustedes. Le pido al Señor que me dé la gracia de poder acompañar, de estar presente en esta difícil situación, de poder ayudar”, apuntó Giobando en su primera misa como obispo, ayer por la noche.
Una transición que se extendió más de la cuenta
El origen del impasse en el nombramiento de un obispo para la diócesis de Mar del Plata se dio el año pasado, el 13 de diciembre. En ese entonces, fue justamente el Papa Francisco quien tomó la renuncia (por “problemas de salud”) de Mons. José María Baliña, que había sido recientemente designado como obispo de Mar del Plata tras la salida de Gabriel Mestre hacia La Plata para desempeñarse como arzobispo en esa ciudad.
En la misma acción, en un anuncio simultáneo que se dio en Roma y Buenos Aires, el sumo pontífice dictaminó por esas fechas el nombramiento de un nuevo pastor para la diócesis en la figura de Mons. Gustavo Manuel Larrazábal, un experimentado clérigo de 62 años, por entonces –y hoy también– obispo titular de Buslacena y auxiliar de San Juan de Cuyo. De ese modo, la transición en el obispado se demoró hasta este mes de enero.
Pero Larrazábal no tuvo oportunidad siquiera de poner un pie en Mar del Plata pues también decidió renunciar el pasado miércoles 17 de enero. La decisión se dio luego de que semanas atrás trascendieran comentarios sobre algún problema de salud y luego publicaciones que lo relacionaban con alguna acusación de índole judicial.
En un nuevo anuncio, otra vez por medio del monseñor Miroslaw Adamczyk como intermediario del Vaticano, se detalló que el papa Francisco aceptó la decisión que tomó Larrazábal y “al mismo tiempo nombró administrador apostólico de la diócesis de Mar del Plata a monseñor Ernesto Giobando, obispo titular de Appiaria y auxiliar de Buenos Aires”. Finalmente, Giobando ocupará el cargo vacante en la Diócesis.
El Monseñor Ernesto nació en la ciudad de Santa Fe, el 13 de diciembre de 1959; fue ordenado sacerdote en la Compañía de Jesús el 17 de noviembre de 1990 en el Colegio Máximo, por Mons. José Manuel Lorenzo, obispo de San Miguel; luego resultó elegido obispo titular de Appiaria y auxiliar de Buenos Aires el 5 de marzo de 2014 por el papa Francisco; más tarde se convirtió en obispo, en 2014, en la catedral de Buenos Aires por el Card. Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires. En la Conferencia Episcopal es miembro de la comisión Apostolado de los Laicos y Pastoral Familiar. En la arquidiócesis de Buenos Aires es el vicario episcopal de la zona Flores.