2024-02-27

El psicoanalista Gabriel Rolón presentó su nuevo libro en Mar del Plata

El reconocido psicoanalista, escritor y músico Gabriel Rolón, presentó su último libro "Es mejor ser feliz que haberlo sido" en un hotel de la zona de Playa Grande, en Mar del Plata. Este volumen ya vendió casi 100.000 ejemplares desde su aparición en noviembre.

Rolón desmenuzó sin guion su trabajo más reciente en el cierre del ciclo de escritores Verano Planeta, y revalidó su vínculo directo con sus lectores, construido a lo largo de más de 15 años, desde la publicación de "Historias de diván", en 2007. 

La muerte como "amenaza y convite", la pérdida, los fantasmas moldeados por "temores erróneos" y también aquellos casi corpóreos "con los que hay que aprender a convivir" sobrevolaron la noche de Mar del Plata junto al miedo, la soledad y los riesgos de la idealización, de la mano del psicoanalista.

"El aplauso inicial es solo hijo del cariño, porque todavía no dije nada. Probablemente, más de uno se arrepienta", bromeó el autor en el inicio de la charla que mantuvo con el periodista Nino Ramella, anfitrión de cada encuentro del ciclo de escritores de la temporada.

El libro, explicó, explora las aristas de la felicidad "más allá de la ilusión", aborda la "felicidad imperfecta", en un mundo vertiginoso y voraz en el que "siempre va a faltar algo". El autor reveló de hecho que su idea original era que el título fuera la palabra "faltacidad", un neologismo que desarrolla en la obra, que remite a esas carencias, y reconoció que fue su editor, Mariano Valerio, quien lo convenció de no hacerlo.

"Todos hemos perdido algo. Para empezar, la infancia, la posibilidad de creer en un mundo más bueno, en amores que no traicionan. Eso de que si estoy con vos no necesito nada, es mentira, porque siempre faltará algo", aseguró.

Advirtió en esa línea sobre los riesgos de las idealizaciones: "Lo ideal es enemigo de lo posible. Las cosas idealizadas, lo único que hacen es impedirnos alcanzar lo que anhelamos. Hace falta valentía para conformarse con lo que hay. Y no hablo de resignarse, sino de ir en busca de lo máximo que podamos. Es más fácil decir ´no encontré a alguien para mí´ que jugarse a amar a alguien. Renunciar a lo ideal es un acto de coraje".

"Hay que aceptar los no de la vida. La gente que no los acepta es muy desagradable y muy peligrosa. A mí la música me dijo que no. ¿Eso quiere decir que uno no sigue disfrutando de la música? No, en absoluto", concluyó.




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