Arrancó con grandes aspiraciones y se destiñó: los números que precipitaron la renuncia de Giganti
Este domingo es el primer día para Alvarado (28) sin la conducción técnica de Giganti desde el 13 de noviembre de 2023. Tras la derrota con Tristán Suárez (30), que dio vuelta el partido en el Minella, el pampeano decidió dar un paso al costado. Bajo su ala, el Torito había comenzado a gestar, sin grandes excesos en lo presupuestario, un plantel para pelear el Reducido de este año.
Con los refuerzos, especialmente en el ataque, las cosas habían comenzado bien para el Buli en su segundo paso por el club. El plantel tenía aire, era incisivo en el ataque y guardaba el plus de la mística: Giganti es bien recordado por su feroz búsqueda del ascenso a la segunda categoría, que finalmente logró en 2019, después de dos temporadas en las que se quedó a la puerta.
Tras la derrota en la primera fecha con San Martín de San Juan, que pronto demostró ser candidato al título, el Torito hilvanó 5 partidos sin perder, con goles en el medio de Tomás Rambert —el pibe de Independiente, hijo de Pascualito— y Oscar Belinetz, el argentino que provino del UTC de Perú y demostró un enorme estado físico para luchar y correr cada pelota. En el otro extremo, uno de los llegados fue Guillermo Sánchez que, sin participaciones concretas en el gol, mantuvo un buen rendimiento y sumó en ese Alvarado que jugó a la transición rápida y la resolución.
Pero todo se fue apagando a partir de la séptima fecha. Aquellos tres jugadores se lesionaron casi en simultáneo, y Alvarado tuvo que afrontar incluso el clásico con Aldosivi sin su delantera titular. El plantel quedó atravesado por la inconsistencia en los rendimientos y en los nombres, amén de Ortíz-Robledo en la zaga central y la dupla Jaurena-Leyes en el mediocampo. Dicho sea de paso, Rambert nunca pudo volver a su mejor versión —la lesión aún lo aqueja— después de aquel esguince de rodilla.
Un viaje a Córdoba para enfrentar a Racing (0-2) —con el caudillo Olave como DT— el clásico con Aldosivi (0-0), un intrascendente partido de local con Güemes de Santiago del Estero (0-0), que ahora marcha último. Alvarado llegó a sumar seis partidos sin ganar ni convertir goles, e incluso sufrió una baja superior a la de cualquier jugador: el propio Mauricio Giganti cayó internado por un cuadro de neumonía. Por eso, se perdió un viaje clave a Caballito para enfrentar a Ferro, en una goleada 0-3 que preocupó y advirtió a varios.
Fue el primero en padecer el momento de Alva. Mientras que Ariel Guevara dirigió ese partido y el encuentro con San Miguel en el Minella, Giganti confesó que "no podía ayudar al equipo en estos momentos y era un dolor importante. Vi el partido con Ferro en la clínica y la pasé muy mal". Con San Miguel, en la decimotercera fecha, envió a su mujer al Minella y apagó el teléfono durante los 90'. El equipo ganó 1-0. La sequía pasó a la historia, al menos desde lo estadístico. A los pocos días recibió el alta médica y volvió a sumarse al plantel.
En ese lapso, desde San Miguel hasta el parate de invierno, Alvarado sumó 3 victorias, 1 empate y 1 derrota —la goleada 4-0 con el Estudiantes de Caseros de Walter Otta—. Pero había algo: ya no alcanzaba con el peso del Minella (perdió el invicto con Maipú, y sufrió con Chacarita), y el equipo parecía ya endeble desde lo anímico.
A la vuelta, con los refuerzos Leandro Moreira, Diego Becker, y Joaquín Ochoa Giménez, se esperó que el equipo tuviera más aire en lo ofensivo y alguna que otra conducción en el mediocampo con Ochoa.
A veces por no ligar, y otras muchas por impericia y falta de un ordenamiento, Alvarado no logró inquietar a ninguno de los seis rivales que enfrentó. Ganó en el Minella versus Arsenal en la fecha 19, pero rápidamente volvió a otra sequía: pasaron San Martín de San Juan (0-0), Brown de Puerto Madryn (0-0), Agropecuario (0-3), y All Boys (0-1) sin goles.
El encuentro con Tristán Suárez fue definitorio. "Si pierde, no sigue", decían las paredes en la previa del encuentro. Desde el tiro penal, Vadalá cortó la sequía y puso el partido 1-0, pero el segundo tiempo fue la síntesis del mal que aqueja a Alvarado. Incapacidad para atacar con claridad, dos distracciones, un rebote mal dado por parte de Lungarzo, un retroceso precario para defender, un delantero que definió con tiempo: el partido terminó 1-2, con goles de Almada y Molina.
Mauricio Giganti se marchó de Alvarado con 7 victorias, 7 empates y 10 derrotas. En su anterior ciclo (2017-2019) se fue en paz tras el ascenso, habiendo cosechado 32 triunfos, 23 empates y 16 derrotas durante su recorrido.