2024-08-06

El investigador Fernando Martín Peña renunció al ENERC

Fernando Martín Peña hizo pública en las redes sociales su intención de renunciar al cargo de docente en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). El profesional argumentó discrepancias con las políticas del Gobierno Nacional.

Peña aseguró que el rumbo que fijó el Estado nacional en el área en la que trabajaba está llevando a un "desastre" y puso de ejemplo la incertidumbre en torno al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el único con categoría "A" de Latinoamérica.

En el comunicado compartido, el docente denunció que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) "comenzó a retroceder en sus políticas de preservación y difusión", al tiempo que agradeció a sus excompañeros laborales por las tareas compartidas. 

El posteo completo de Fernando Martín Peña:

Después de un cuarto de siglo, hoy tomé la decisión de dejar de dar clases en la ENERC, que era mi última actividad vinculada al INCAA. Venía postergando esta decisión desde la horrible gestión anterior, que allanó el camino para el desastre que está perpetrando la actual.

Pasé muchos años gratos allí, no solo en el aula sino colaborando con mis copias con INCAATV, realizando tareas diversas para el festival de MDP (incluyendo su dirección), restaurando más de medio centenar de películas argentinas, organizando ciclos de cine que abrieron la ENERC a la comunidad. Buena parte de esas actividades las hice cobrando poco o directamente sin sueldo, porque creo que algo hay que devolverle al Estado que nos formó.

Desde hace algunos años, sin embargo, el INCAA comenzó a retroceder en sus políticas de preservación y difusión, lo que hace innecesaria y frustrante mi presencia allí. Soy un vestigio de un pasado seguramente imperfecto pero más feliz, que ahora sobra. Entre las estupideces que cacarea esta gestión para justificar su planificada destrucción del cine argentino, la obsecuencia permisiva de UPCN y la lógica que premia la ignorancia y castiga el conocimiento, no veo nada promisorio y ningún sitio para lo que yo puedo o sé hacer.

Hoy además, dudo de mi propia capacidad para enseñar. Creo que la brecha generacional se ha vuelto insalvable y un par de situaciones vividas últimamente apuraron mi decisión porque, a diferencia de los otros factores, este sí tiene que ver conmigo y con una creciente dificultad para hacerme entender. De esto no puedo culpar a nadie. Seguiré enseñando en otros espacios, donde mis limitaciones no son aún tan evidentes.

Un gran abrazo a quienes compartieron estos años conmigo, a las y los alumnxs que disfrutaron y me hicieron disfrutar el tiempo allí, a mi querido cómplice Luis Ormaechea y a los y las colegas docentes y no docentes que hicieron felizmente suya la escuela todos estos años.

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