2024-08-12

El Jardín de Infantes 903 sufrió cuatro robos en tres días y suman seis en lo que va del año

Cuatro robos consecutivos sufrió el Jardín 903 entre viernes y domingo últimos, en todos los casos por ingreso a través de un ventiluz que era la única abertura que no tenía rejas en ese edificio.

En los distintos ingresos los delincuentes se llevaron desde alimentos y parlantes hasta un televisor y todos los premios que tenían previstos para un sorteo que iban a realizar para el próximo Día del Niño.

Con los hechos sufridos durante este último fin de semana el Jardín de Infantes 903, con sede en calle Estrada al 6600, acumula un muy triste récord de seis robos en lo que va de este año.

Susana y Mónica, directora y vice del establecimiento, confirmaron a Radio Brisas que al episodio delictivo que descubrieron el viernes por la mañana se sumaron otros dos consecutivas, sábado y domingo.

“Viernes a la noche sonó la alarma, llegó el móvil y habían entrado”, describió sobre el ingreso que hicieron por el mismo ventiluz al que ese día le habían puesto reja. Los delincuentes aprovecharon que el material estaba fresco para retirarla sin problemas.

Explicó Susana que se llevaron el televisor y otros elementos que se utilizan a diario para el dictado de clases. “Un dolor grandísimo que son herramientas que tenemos y que compramos con mucho esfuerzo de maestras y comunidad entera”, indicó.

En los sucesivos ingresos se llevaron mucha mercadería, provocaron destrozos e incluso reconocieron que ensuciaron el lugar. Por ejemplo, orinaron en una de las aulas.

“Se llevaron los premios que conseguimos con donaciones que traen las seños y los ponemos para sortear”, dijo Susana, sobre un esfuerzo que se había hecho y que se deberá repetir hacia los festejos de este fin de semana próximo.

Las autoridades trataban de determinar sobre la marcha si por la tarde iban a poder dictar clases o suspendían dado que, entre otros daños, los delincuentes rompieron canillas y dejaron las instalaciones sin agua.

Los primeros robos ocurrieron a principios de año. En aquella oportunidad por la ventana de la cocina, donde se puso rejas. Ahora por el ventiluz del baño, que permanece tapiado. “Con cada robo se pierden cosas que cuesta recuperar”, lamentaron las directivas.

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