2024-08-18

Descubren circuito cerebral que controla la alimentación por hambre y placer

Un reciente estudio publicado en la revista Nature Metabolism ha identificado circuitos neuronales en el cerebro de ratones que promueven la alimentación por hambre mientras suprimen la alimentación por placer. Este hallazgo podría ser clave para desarrollar nuevas estrategias de lucha contra la obesidad y los trastornos metabólicos asociados.

Según el doctor Yong Xu, profesor de pediatría-nutrición y coautor del estudio, los hábitos alimentarios ideales deberían equilibrar la alimentación por necesidad y por placer, reduciendo el impacto de esta última. En el estudio, se identificó un grupo de neuronas que regula este balance, lo que podría ser útil en el diseño de tratamientos para combatir la obesidad.

El trabajo científico se centró en las neuronas Penk, una hormona opioide endógena relacionada con el control de la alimentación. Investigaciones anteriores ya habían demostrado que estas neuronas desempeñan un papel fundamental en la regulación del peso corporal, pero no se había explorado en profundidad cómo influyen en la distinción entre la alimentación por hambre y por placer.

Los investigadores activaron las neuronas Penk en una región del cerebro llamada banda diagonal de Broca (DBB), lo que resultó en un aumento de la alimentación impulsada por el hambre y una reducción significativa de la alimentación impulsada por el placer.

"Nos sorprendió descubrir que estas neuronas pueden tener efectos opuestos sobre los dos tipos de alimentación", explicó el doctor Xu.

"La activación de las neuronas DBB-Penk aumentó la ingesta de alimentos por hambre, pero al mismo tiempo disminuyó el consumo de alimentos por placer."

El equipo de investigación también identificó los mecanismos detrás de estos efectos opuestos. Las neuronas DBB-Penk proyectan señales hacia dos áreas diferentes del cerebro. Una de ellas, el núcleo paraventricular del hipotálamo, se activa durante los periodos de ayuno, facilitando la ingesta de alimentos cuando los ratones tenían hambre. Por otro lado, un subconjunto separado de neuronas DBB-Penk envía señales al hipotálamo lateral, que inhibe el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares, limitando la alimentación por placer.

Este estudio es el primero en demostrar que el cerebro puede regular de manera independiente la ingesta de alimentos en función del hambre y el placer, ofreciendo nuevas posibilidades para el tratamiento de la obesidad.

Impacto en el desarrollo de la obesidad

En ratones que habían perdido toda la población de neuronas DBB-Penk, se observó que, al tener libre elección entre una dieta rica en fibra y vegetales (chow) y una dieta alta en grasas y azúcares (HFHS), aumentaban el consumo de alimentos HFHS, lo que aceleraba el desarrollo de obesidad y otras alteraciones metabólicas.

Este hallazgo sugiere que el deterioro de ciertos circuitos cerebrales podría estar vinculado al desarrollo de la obesidad, lo que subraya la importancia de continuar investigando estos mecanismos en humanos para encontrar nuevas dianas terapéuticas.

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