POSTALES DE PROVINCIA
El "pueblo medieval" de la provincia de Buenos aires
A pocos kilómetros del Obelisco, donde hace algunas décadas solo había montañas de basura, se encuentra un mundo mágico, un lugar que parece sacado de un libro de aventuras de la época de los cruzados. Se llama Campanópolis y se encuentra en González Catán.
La historia cuenta que hace casi 40 años comenzó este sueño en un predio adquirido en 1976 donde antes eran explotadas antiguas tosqueras, cuyo producto fue usado para la construcción de las bases de las pistas del Areropuerto Internacional de Ezeiza y de la autopista Richieri. Luego el lugar fue expropiado por el CEAMSE (Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad Del Estado) que durante más de cinco años lo uso para relleno sanitario, dejando secuela de contaminación ambiental.
Rocío Tonlorenzi, encargada de relaciones públicas del lugar cuenta con entusiasmo: “Es algo único, una aldea de estilo medieval a tan solo cuarenta y cinco minutos del centro de Buenos Aires. Realmente, Campanópolis es una experiencia, es un legado que nos dejó Antonio Campana, su creador. Automáticamente al ingresar en este lugar, todo se vuelve mágico. Hay que venir con mucha batería en el celular o en la cámara porque las fotos son únicas.”
Antonio Campana nació en 1933 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Cursó hasta 6° grado de la escuela primaria y luego debió abandonar sus estudios para trabajar en el Centro de Almaceneros de la Capital Federal. En 1948 se recibió de dactilógrafo en las Academias Pitman y años después fundó el primer autoservicio de comestibles mayoristas del país. Se casó y tuvo tres hijos, pero a los 50 años el destino le tenía preparado un fuerte golpe: le diagnosticaron cáncer de admígdalas.
Ante semejante panorama, decidió dejar de lados sus negocios y dedicarse a cumplir su sueño, construír un pueblo al estilo de la vieja Europa en el lugar que le pertenecía, donde había estado el basural y que él había logrado volver a forestar.
“Antonio Campana realizó un lugar extraordinario con pasajes, recovecos, lugares secretos, Campanópolis es un museo a cielo abierto, siempre decimos que es una aldea con estilo medieval pero también mezcla diversos estilos ya que pueden encontrar desde castillos, pasillos que no conducen a ningún lado, puertas en los techos, escaleras al cielo, puertas al cielo.”
“Realmente Antonio era un soñador y él no armaba planos, él llegaba, miraba y dejaba volar su imaginación, con lo cual era muy difícil también para las personas que trabajaban aquí plasmar sus ideas, pero realmente lo lograban y lo lindo para destacar también es que él trabajaba a la par de todos los obreros. Antonio no era arquitecto, no era maestro mayor de obras, pero tenía una imaginación increíble.”
“Campanópolis mezcla muchos materiales reciclados. En la antigüedad la gente tiraba o no los utilizaba más algunos elementos como puertas, escaleras, marcos, y quedaban perdidos en el tiempo. Antonio Campana recolectaba todos estos objetos y les daba una utilidad en este lugar. Van a encontrar muchos cuadros también de familias que ya no los querían más y hoy los pueden ver plasmados aquí en los museos o en los pasajes.”
Hay muchos objetos que forman parte de la historia de Buenos Aires, hay columnas de las Galerías Pacífico, tablones del antigüo estadio de Argentinos Juniors, escaleras de demoliciones, los empedrados, los relojes, todo tiene mucha historia. Fuentes , lagos, puentes de quebracho para recorrer las islas, muelles, un molino de viento holandés, una capilla colonial y una locomotora con vagones son algunos de los atractivos. Son doscientas ocho hectáreas de las cuales catorce están edificadas, son aproximadamente cuarenta construcciones.
El predio de la aldea esconde un pasado importante. En principio, en ese lugar se habría fundado el primer poblado de los conquistadores españoles. Según el historiador Don Alfonso Corso, interpretando los relatos del alemán Ulrico Schmidl, escriba oficial de Don Pedro De Mendoza en 1536, en la confluencia del arroyo Morales con el río Matanza se efectuó la primera fundación de Buenos Aires. En el lugar se encuentra a modo de homenaje “El Palo de la Justicia”, en recuerdo de la gesta histórica fundacional de una de las ciudades más importantes de América.
Muchos años después estas tierras pertenecieron a Don Juan Manuel de Rosas, construyendo para ello la más antigua edificación que data aproximadamente de 1840, la que fue habitada por un puestero. Esta casa histórica tiene una construcción característica de la época, en forma de “ L”, construída con característicos ladrillones asentados con adobe o barro, sus paredes alcanzan los 60 centímetros de ancho, las cuales poseen troneras por donde sus habitantes sacaban las armas de fuego para defenderse de los malones de indios.
En el lugar hay cuatro museos: el Museo del Hierro, el Museo de la Madera, el Museo de los Caireles y el Museo de Don Antonio, que son dos oficinas donde están todos sus objetos, desde fotos personales, hasta sus pasaportes, sus anteojos, sus bocetos y ver como fue el proceso de construcción del lugar.
“También es un escenario para fotos de quince, casamientos, producciones comerciales, películas, realmente es algo único, desde el primer momento en que pisás el césped de la entrada principal hasta la última parte, todo es fotografiable.”
El flujo de turistas es impresionante, el boom que tuvo Campanopolis en Brasil es impresionante pero llegan visitantes de todas partes del mundo.
Campanópolis abre de miércoles a viernes por la tarde de 13 a 15 hs. y los sábados de 9 a 13.
El ingreso es únicamente con visita guiada, pero solamente dura una hora y cuarto. Después el tiempo es libre para recorrer y tomar fotografías. De miércoles a viernes por la tarde el ingreso es a las 13 horas y el cierre a las 17 y los sábados por la mañana de 9 a 13 horas.
Don Antonio Campana falleció a los 75 años y dejó para nuestro país este hermoso pueblo de fantasía que nació de su espíritu soñador.