2024-09-05

Por Marcelo Gobello

Hoy se celebra el Día del Lunfardo

El 5 de septiembre de 1953 se publica el primer libro que rescata el fenómeno. Llamado "Lunfardía", y escrito por el gran especialista José Gobello, el volumen se convierte en el primer análisis lingüístico que le da relevancia a los giros y expresiones que para esos años se había popularizado también en geografías lejanas a la zona portuaria, como diferentes provincias argentinas e incluso países limítrofes. En conmemoración a la publicación del libro de don José Gobello (fundador además de la prestigiosa Academia Porteña del Lunfardo) se instituyó la fecha gracias al esfuerzo del periodista Marcelo Oliveri, otro gran estudioso sobre el tema.

Según Gobello: “Llamamos Lunfardo a un repertorio de vocablos que el hablante de Buenos Aires utiliza en oposición a la lengua común. No es una lengua especial, es decir, empleada nada mas que por un grupo de individuos colocados en circunstancias especiales. Tampoco es un argot de malhechores, al modo que se supone lo que fue en Francia el jargón; en Inglaterra, el cant; en Alemania, el Rotwelsch; en Italia, el furbesco; en España, la germanía; en Portugal el calao; y, más modernamente, en los Estados Unidos, el slang; en Chile, el coa; en Brasil, la giria y en Perú la replana.”

El lunfardo es un producto de las lenguas de las corrientes inmigratorias de finales del siglo XIX y principios del XX y nace en el hacinamiento de los conventillos por la necesidad de comunicarse. Pero sería tiempo después que a este tipo de habla popular se lo conocería como “lunfardo”. La palabra “lunfardo” tiene su origen en el gentilicio “lombardo”, término que llegó a ser sinónimo de ladrón porque los lombardos fueron, en el siglo XVIII, usureros y prestamistas, actividades por entonces impopulares. Con el tiempo, lombardo derivó en lunfardo. Sin embargo, más tarde se descubrió que el lunfardo era compartido por grandes sectores de la población y que, lejos de ser un código marginal, había sido incorporado a la vida cotidiana y difundido a través de expresiones artísticas como el tango o el sainete. Existen aproximadamente 6 mil términos, pero se trata de un número dinámico: algunos surgen y otros caen en desuso. La Academia Porteña del Lunfardo estima que aparecen unas 70 palabras por año. Aunque no de manera consciente, todos nos apoyamos en el lunfardo para comunicarnos. "Pibe", "macana", "chamuyo","laburo", "mina", "banquina", "guita", "trucho", "chabón" y "gil", son tan solo algunas de las palabras que el colectivo popular utiliza a diario. Y si bien el lunfardo es un fenómeno portuario y rioplatense, que hace a la identidad de Buenos Aires, lo cierto es que se ha extendido por vastas regiones de la Argentina e incluso ha trascendido las fronteras.

A continuación 23 de las palabras del lunfardo que más se utilizan en nuestra habla cotidiana:

Afanar: robar. Del antiguo español popular.
Biaba: paliza. Del italiano. Refería al alimento que se daba comer a los animales.
Bondi: colectivo. Del brasileñismo "bond", surge en Río de Janeiro en 1876 y su origen aludía al tranvía.
Chabón: tipo. Del español. Fórmula de tratamiento innominada de llamar a alguien. Contracción de chambón, que refiere a una persona poco hábil.
Changa: ocupación transitoria. Del español familiar, negocio de poca importancia.
Chamuyar: conversación, habla. Del caló, hablar. Habilidad para persuadir.
Facha: rostro. Del italiano "faccia".
Fiaca: desgano, pereza. Del italiano "fiacca".
Groso: importante, grande. Del portugués "grosso". Surge en Brasil en la década de 1980.
Guita: dinero, moneda. Del español popular.
Laburo: trabajo. Del italiano "lavoro".
Malandra: delincuente, mal viviente. Del español "malandrín".
Matina: mañana. Del italiano "mattina".
Mina: mujer, chica. Del italiano jergal.
Morfar: comer. Del italiano "morfa" (boca).
Pibe: niño, joven. Del italiano genovés "pivetto"; también del italiano jergal "pivello".
Pilcha: ropa. Del araucano "pilcha" (arruga).
Quía: persona. Del español "quídam", que significa "sujeto indeterminado, alguien de poca monta". Tomado del latín "quiddam".
Quilombo: lío, desorden. Africanismo. Del quimbundo: aldea. Se usaba en el Brasil del siglo XVII para darle nombre a las aldeas clandestinas que armaban los esclavos fugitivos. La palaba quilombo pasó al Río de la Plata primero con sentido de prostíbulo y luego como lío, desorden.
Trucho: falso, falto de calidad. Del español "trucha" (persona astuta).
Tuje: buena suerte. Del idish "tujes" (uno, cola humana).
Yeca: experiencia. Vesre de la palabra española "calle".
Yuta: policía. Del italiano, forma contracta de "yusta", que viene de la palaba italiana "giusta". La giusta en Italia es quien lleva la justicia.

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