After News
Los Invisibles
En estos envíos de los sábados intentamos profundizar sobre algunos temas que habitualmente los mencionamos en las noticias y rápidamente damos vuelta la página para que venga el anuncio siguiente.
Hoy es el turno de la gente que vive en las calles de Mar del Plata, según el censo del 2022 el número es de 238 y según la organización Casa Puentes el dato oscila entre los 400 y los 500 sin techo que viven en la feliz, no tan feliz.
Si quieren podemos seguir sumando números, como por ejemplo cuantas personas puede albergar por noche el dispositivo municipal de desarrollo social o los hogares que están a cargo de Caritas, pero eso lo vamos a dejar para otro momento.
Hoy vamos a intentar darle visibilidad a la problemática existente.
En este 2024, “los invisibles” salieron a la luz por el crecimiento y porque dejaron de hacer lo que hacían de manera habitual.
¿Qué hace una persona en situación de calle durante el día?
Habitualmente ordenan un poco “la rancheada” y después salen a buscarse la diaria. Cuidan autos en distintas calles, ofrecen lavados, limpian vidrios, piden, los que están más rescatados, se acercan a un lugar de comidas para ser “el franela” y asegurarse una ración de algo para comer.
Obviamente, si usamos el término “rescatados” porque la mayoría de los hombres y, en mucho menor escala, mujeres que están situación están atravesados por las adicciones. Consumen lo tengan y lo que consiguen.
En una charla informal en una pausa de la redacción, uno de los compañeros cuenta que un viernes por la noche, ya pasada las 00, para en un kiosco 24 horas de Independencia y Moreno. Mientras él compraba un chocolate, entran de hombres de más de 20 años a preguntar si tenían alcohol fino. “No, maestro no tengo” fue la respuesta y se fueron los dos con la cabeza agachada.
El alcohol fin, suele mezclarse con jugo de sobre, disuelto en la misma botella y se toma. Se queman por dentro, pero al rato ya tienen un estado de extravío tan grande que ese fuego ya no se siente. Como el frío y el hambre, que tampoco se sienten.
No hay dudas que el número de “homless” aumentó en proporciones y la calle está más dura que en otros tiempos. Al aumentar el número, se multiplican los hechos que tienen como los tienen como protagonistas y este año, desde el móvil de radio Brisas, Beto Mena cuenta todas semanas las roturas de vidrieras en la zona del macro y micro centro.
“Roban lo que tienen a mano, lo cambian por droga, por mercadería, por lo que puedan canjear” dicen los damnificados casi resignados.
El Alter News del día de hoy no busca romantizar nada, busca tratar de explicar por qué ahora esto es visible.
Es visible porque le duele.
Vamos a tratar de poner un ejemplo. Es muy posible que uno descubra en su cepillado de dientes diarios que tiene una pequeña caries y tiene dos opciones, va rápidamente a su odontólogo de confianza o sigue como si nada “total, no duele”.
Esa caries no desaparece, está ahí. La próxima vez que la caries sea visible será más grande, con dolor y no nos quedará otra que hacernos cargo.
La gente en la calle nunca se fue, siempre estuvo, pero cuando crece duele. Nos es una muela que se pueda extraer, no es un grano que se pueda apretar, es gente.
En una charla de hace algunos años, ante esta misma inquietud, el fiscal general Fabián Fernández Garello, nos informaba que la justicia de la provincia de Buenos Aires no podía tener intervención, ya que son contravenciones las que comenten los que viven en la calle, no hay delito.
“Ahora si hay delito, roban comercios, son delincuentes” Puede llegar a alzarse la voz pidiendo justicia, pero lo que piden es que los que ahora son visibles, vuelvan a ser invisibles.
Está muy claro que el que comete un delito debe pagar por lo que hace, no estamos diciendo eso, queremos una justicia que sea rápida y eficaz. Pero eso no va a detener el problema.
Nación, provincia y municipio, deberían llevar a cabo planes de lucha contra las adicciones que sean serios, que puedan abordar la problemática en las periferias, donde no existen las prepagas y las obras sociales que orientes a los familiares de los “adictos bien” para medicarlos y asistirlos psicológicamente para sobrellevar las consecuencias de la droga.
En definitiva. Seguridad para evitar lo de hoy, prevención y salud, para evitar lo de mañana.