¿Se puede detectar la depresión en un exámen de sangre?
La depresión sigue siendo un desafío en cuanto a su diagnóstico y tratamiento. Un estudio realizado por el Instituto de Farmacología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), encabezado por los investigadores del CONICET, Federico Daray y Andrea Errasti, ha dado un paso significativo en este sentido. El equipo identificó marcadores del sistema inmune que se alteran en personas con depresión, lo que podría facilitar tanto su diagnóstico como la creación de nuevas terapias basadas en la inmunología.
El trabajo desarrollado por los científicos se centró en analizar el componente celular y humoral del sistema inmune en tres grupos de pacientes: aquellos en pleno episodio depresivo, personas en remisión y un grupo control de individuos sanos. Los resultados revelaron que ciertos marcadores inmunológicos, como los monocitos activados y los linfocitos T regulatorios, mostraban variaciones significativas en pacientes con depresión.
“Detectamos un aumento en los monocitos, que son células clave en la respuesta inmune, y un incremento en los linfocitos T regulatorios, lo que indica una posible respuesta compensatoria del organismo frente a la inflamación”, explicó Daray a la Agencia CTyS.
El análisis también identificó dos marcadores fundamentales en el componente humoral: el sTREM2, un indicador de neuroinflamación, y la IL-17, una citoquina que juega un papel crucial en la regulación del sistema inmunológico. Estos marcadores, detectables en la sangre, podrían ser utilizados para diferenciar la depresión de otras enfermedades psiquiátricas y evaluar la etapa en la que se encuentra un paciente.
“Lo más sorprendente es que logramos una precisión superior al 80% al identificar estos marcadores en pacientes con depresión, lo que abre una puerta a nuevas formas de diagnóstico a través de análisis de sangre”, detalló el investigador.
Además del diagnóstico, este hallazgo tiene potenciales aplicaciones en el tratamiento de la depresión. “Si podemos identificar qué marcadores están alterados, podríamos desarrollar terapias específicas que modulen estas respuestas inmunológicas. Ya existen fármacos que podrían ser evaluados en este contexto”, añadió Daray.
Aunque el estudio actual es transversal, el equipo planea realizar investigaciones longitudinales para seguir la evolución del sistema inmune en pacientes con depresión a lo largo del tiempo. Esto permitirá comprender mejor el papel de la inflamación crónica en esta enfermedad y explorar nuevas formas de intervenir terapéuticamente.
Este avance representa un paso importante hacia un mejor entendimiento de la depresión inflamatoria. Además de los estudios con pacientes, los investigadores también están trabajando en modelos animales para probar fármacos existentes que puedan ser efectivos en la regulación de estos marcadores inmunológicos.
“Estamos ante una nueva frontera en el diagnóstico y tratamiento de la depresión, donde la ciencia y la inmunología convergen para ofrecer soluciones innovadoras”, concluyó el referente del estudio.