2024-10-19

Casi cuatro millones de argentinos consumen agua con arsénico

La presencia de arsénico en el agua potable de Argentina es un problema alarmante que afecta a aproximadamente cuatro millones de personas. Esta información proviene del “Mapa de Arsénico en Argentina”, desarrollado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Según el director del proyecto, Jorge Stripeikis, este monitoreo ha revelado que diversas regiones del país, especialmente el interior de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Chaco, Tucumán y Corrientes, presentan altos niveles de este contaminante. En el informe figuran puntos al sur de Mar del Plata.

Se debe saber que la exposición prolongada al arsénico puede ocasionar graves patologías, incluyendo el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico, que se manifiesta en enfermedades como el cáncer, problemas cardiovasculares, y alteraciones en el desarrollo cognitivo infantil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el límite seguro de arsénico en el agua es de 10 microgramos por litro. Sin embargo, muchas áreas del país superan este umbral, lo que representa un grave riesgo para la salud pública.

Stripeikis explica que, en términos comparativos, la cantidad aceptable de arsénico se asemeja a tener diez bolitas negras en un billón de bolitas blancas. “Es una proporción mínima, pero muy significativa”, enfatiza.

Monitoreo y medidas de prevención

El mapa elaborado por el ITBA utiliza un código de colores para identificar las áreas con distintas concentraciones de arsénico. Las regiones marcadas en rojo son las que superan los niveles recomendados, y es crucial que sus habitantes busquen fuentes de agua seguras. “No se puede eliminar el arsénico del agua, pero sí se pueden implementar estrategias de prevención y tratamiento”, sostiene el profesional en diálogo con la agencia de noticias de la Universidad de Quilmes.

Se están desarrollando dispositivos domiciliarios que pueden ayudar a retener el arsénico, y el ITBA invita a la población a enviar muestras de agua para su análisis, con el fin de generar conciencia sobre este problema.

La OMS sugiere varias alternativas para reducir el consumo de arsénico en el agua, como el uso de agua de lluvia tratada o la mezcla de aguas de diferentes concentraciones para lograr un nivel seguro. Además, la participación del Estado y de empresas privadas es fundamental para garantizar el acceso a agua potable libre de contaminantes.

 

 

 

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