Crimen en Bosque Grande: nueve disparos, dos incendios y testigos que no hablan
La investigación del crimen de un joven en barrio Bosque Grande, atacado este sábado por razones que se desconocen e impactado por nueve proyectiles de arma de fuego, no tiene aún autores identificados y la escasez de testimonios poco aporta al esclarecimiento.
La fiscal Florencia Salas, a cargo del caso, espera mayores novedades de la labor policial entre eventuales testigos del hecho y familiares de quien fue identificado como Kevin Mendoza, de 28 años , con abundantes antecedentes penales.
El principal escollo que tiene la pesquisa aparece en esa reticencia en colaborar con la causa. “Nadie vio nada, nadie dice nada”, confiaron fuentes con acceso a este caso que se abrió en la tarde del pasado sábado, en la esquina de Tripulantes del Fournier y Rufino Inda, donde se cometió el hecho.
La expectativa, aseguran, está puesta en dar con un joven que habría estado acompañando a Mendoza en momentos en que fue atacado y logró escapar. Hay referencias de ese nombre, no de qué fue de su destino.
La autopsia dio cuenta de la violencia del ataque: en el cuerpo detectaron nueve lesiones de bala . Según se informó, una de ellas fue en la cabeza y resultó letal.
No se sabe aún si fue atacado por una o dos personas. Lo poco que aportaron quienes viven en las inmediaciones, un barrio de viviendas humildes que conviven con un asentamiento que se expande, es que escucharon varias detonaciones.
Lo que siguió al crimen y la intervención policial fue el fuego. A metros de esa escena se inició un incendio en una casilla de chapa y madera. Fue intencional y los bomberos debían controlar la situación. “Intentaron justicia por mano propia”, confiaron fuentes policiales en relación al entorno de Mendoza.
Cuando finalizaban la tarea aparecieron más llamas a pocos metros. Se requirió apoyo de otra autobomba y más personal. Para los investigadores una de esas casas habría funcionado como un punto de venta de drogas y la otra sería el refugio de quien o quienes cometieron el crimen.
Al silencio de las voces cercanas al homicidio se suma un dato adicional que complica a los investigadores: en la zona no hay cámaras de seguridad del sistema de monitoreo público y tampoco han encontrado otras en viviendas privadas.