2024-11-21

Por Jimena Paternoster

Playa Dorada: Aún sin pliego fue el único expediente que terminó su camino legislativo ¿Y los otros dos?

Comienza la cuenta regresiva de cara al cierre del Período 109 del Concejo Deliberante. De los tres expedientes grandes que el Concejo debía aprobar, por pedido del Ejecutivo, en la sesión del próximo 28 de noviembre solo llegó uno, el que busca concesionar la Unidad Turística Fiscal Playa Dorada (exp 1983), que ya fue aprobado en todas las comisiones en donde tuvo giro.

Mientras tanto, el expediente con el pliego de licitación para concesionar por 30 años el estadio José María Minella y el Polideportivo Islas y el pliego por la publicidad en la vía pública continúan esperando terminar con su camino legislativo. Las trabas y las luchas de poder de las que hablamos la semana pasada continúan estando.

Aún nadie se anima a confirmar que la Sesión del 28 se postergará (hay una posibilidad muy grande que así suceda)  lo cierto es que en la Comisión de Legislación del próximo lunes 25 de noviembre se tratarán los pliegos del Minella y el de publicidad, a ambos expedientes les falta completar el giro de Hacienda, por lo que los tiempos legales de las 24 horas que tienen los despachos para llegar a Sesión no se cumple.

Ahora bien, tal cual lo dicho, el expediente 1983 sí obtuvo el visto bueno en todas las Comisiones y está listo para ser aprobado en Sesión. El OK final se lo dieron en la Comisión de Hacienda con el voto positivo del interbloque Juntos por el Cambio y de Crear Más Libertad. Acción Marplatense se abstuvo y Unión por la Patria votó en contra.

El expediente busca autorizar al Ente Municipal de Turismo y Cultura a llamar a licitación pública para otorgar en concesión el uso y explotación de la Unidad Turística Fiscal Playa Dorada, también conocida como Paradise,  ubicada en el kilómetro 14.4 de la Ruta 11, en Chapadmalal.

La principal crítica que hizo la oposición en el tratamiento de este expediente fue que no se presentó el Pliego de la Licitación. Lo cierto es que la Ley Orgánica de Municipalidades (LOM) no obliga al Ejecutivo a elevar al Concejo ningún pliego, sino que es un uso y costumbre que le permite al Ejecutivo, ante cualquier situación que sé de en el Tribunal de Cuentas, asegurar que el Concejo había aprobado previamente. Según expresa la Ley, el Concejo solo aprueba el llamado a Licitación; y eso fue lo que se hizo.

¿Es llamativo este cambio de costumbre en el Concejo Deliberante? Sí, claro que lo es. Pero, según aseguraron fuentes oficiales, la novedad que se busca al no elevar los pliegos, es “abrir el juego” después de varias licitaciones frustradas. La idea es que, de esta manera, llegue primero la propuesta privada y desde allí pensar y elaborar el pliego.

Muchos podrían asegurar que armar un pliego de licitación conforme a la propuesta de un privado, puede ser poco inclusivo a las empresas que tal vez nos sean amigas de quienes gobiernan; y es lógicamente una forma de entender este cambio en el modus operandi de las licitaciones y sus pliegos; pero nobleza obliga, un pliego cerrado o abierto, puede ser direccionado en el Concejo a gusto y paciere, y a la vista de todos, como sucedió en varios pliegos anteriores.

Es decir, tener el pliego en tratamiento del Concejo Deliberante no impide que se arme a medida de tal o cual empresa. Tal vez esta opción, de no presentar el pliego, incluso le otorga honestidad al asunto.

La nueva forma de licitar, al menos las UTF, entonces será presentar la licitación y esperar la propuesta del privado; para evitar que suceda, por ejemplo, el vacío de oferentes en el pliego que pretendía generar seis playas públicas equipadas en el sector costero norte de la ciudad.

También la realidad, es que cuando un super pliego llega al Concejo, siempre aparece un pícaro diciendo que “hay que arreglar cositas de redacción”, lo corta, lo cierra, lo adapta y direcciona para unos pocos amigos. A buen entendedor, pocas palabras.

La historia nos dirá, si esta nueva modalidad de tratar los llamados a Licitación, sin presentar el pliego, llegó para quedarse o si es una manera de encontrarle solución a fracasos anteriores.

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