El estrés por las fiestas: ¿dónde está el espíritu navideño?
Cada vez falta menos para las fiestas navideñas que, como si fuera poco, van adosadas del cierre del año. A un mes de los festejos de Nochebuena, la realidad es que no parece haber un impulso que motive la expectativa por el día festivo. Incluso las compras prematuras tienen que ver más con una actitud de precaución inflacionaria que con un sentimiento de alegría y ansiedad por la llegada de Papá Noel.
La denuncia es sujeto de análisis en el consultorio de la psicóloga Ileana Coppola, especialista en vínculos y dedicada a la psicología cognitivo-conductual. Con varios casos similares bajo la manga, mantuvo una charla esta mañana con Valeria Figueroa en el ciclo Todo Vale. "Hay ambivalencia entre el festejo y el desgaste", reflexionó.
Sobre las preocupaciones de sus pacientes de cara a las Fiestas, explicó que "por un lado tienen ganas, hay ganas de 'reunirnos de terminar el año'; pero el tema es que también implica un desgaste, porque justamente las fiestas son en diciembre", y bromeó: "si fueran en agosto, no sé si sucedería".
Entonces la crisis del espíritu navideño pareciera ser real, y tendría un origen en el lugar del calendario que ocupa. Coppola citó distintos factores como origen de tal afección. "Tenés el desgaste y el estrés emocional de fin de año, están los cierres de año laborales; en el caso de los chicos, el cierre del ciclo lectivo, la fiesta de egresados", enumeró.
Incluso entran en juego las metas, como una preocupación periférica que termina por estropear la fecha festiva: "si llega el 2025 y no cumplí mis metas, es el acabóse", subrayó Coppola.
De todos modos, tampoco puede achacarse toda la culpa al mes de diciembre. Es que el propio suceso de planear la fiesta conlleva cierto estrés que se traduce en desgano. "Cuando hay expectativas, hay frustración", analizó al respecto la magíster.
En una fiesta cargada de expectativas, Coppola resaltó la necesidad de "que sea algo que pueda fluir, que sea genuino".
Como clave para encarar la Navidad, presentó dos conceptos: "lo asociativo y lo conectivo". "Lo asociativo es eso que nos obliga a asociarlo (al día festivo) con alegría, con espíritu", mientras que "lo conectivo es lo que sucede tal cual sucede, conectando en el momento tal cual va emergiendo", explicó.
Lo importante, entonces, para que las Fiestas no sean tan trágicas, estaría en resaltar "lo conectivo", que relacionó con una actitud de ruptura de la expectativa. "Muchas veces, lo que nos estresa es la expectativa de lo que tendría que ser, cómo tendría que salir: supongamos que el asador viene lento y se hicieron las once de la noche; bueno, no apuremos el asado, intentemos disfrutar", sintetizó.
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