Alex Woiski, el futbolista mallorquín con raíces marplatenses que sueña en celeste y blanco
Una joven promesa del fútbol nacido en Mallorca, tiene un lazo especial con Argentina que trasciende las distancias. Hijo de Laura Pioletti, una marplatense que estudió en la Universidad Nacional de Mar del Plata y se radicó en España hace más de dos décadas, Alex creció escuchando historias y tradiciones de la ciudad de su madre y de sus abuelos.
A pesar de haberse formado futbolísticamente en Europa, Woiski siempre mantuvo viva su conexión con tierra marplatense. Cada visita a Mar del Plata refuerza ese vínculo, donde pasa tiempo con su familia materna y se empapa de su cultura.
Esa conexión emocional fue clave para que Alex anhelara representar a la selección argentina sub 20, un sentimiento que reafirma su identidad y el orgullo que siente por sus raíces.
Laura Pioletti, oriunda de Mar del Plata, nunca perdió la oportunidad de mantener viva la conexión de su hijo con la ciudad que la vio crecer. “Cada verano viajábamos a Mar del Plata, perdiendo días de colegio en España, pero ganando momentos con la familia. Para mí era esencial que Alex supiera de dónde venimos”, comenta Laura en el programa Un Lugar en el Mundo de Radio Brisas. Mar del Plata no es sólo un destino vacacional para Alex; es el lugar donde se fortalecieron los laces familiares y culturales que hoy forman parte de su identidad.
La historia de esta conexión transatlántica comenzó con un encuentro fortuito. Laura, en ese entonces bailarina profesional y terapeuta ocupacional, formaba parte del prestigioso grupo de danza Nouvelle Dance, dirigido por Ana María Zaninetti. Fue en Mar del Plata donde conoció a Ronnie Woiski, un "boricua-español" de Mallorca con un vínculo especial con los argentinos, gracias a sus negocios y amigos en la ciudad.
Una amiga de Laura insistió para que la acompañara a una reunión con unos amigos españoles, a pesar del cansancio de Laura tras un largo día de trabajo y ensayos. Finalmente, accedió. Esa noche, Laura y Ronnie conectaron de inmediato. “Fue una casualidad tras otra. El clima, el cambio de planes, todo pareció alinearse para que nos conociéramos”, recuerda Laura.
La relación floreció rápidamente, con Ronnie asistiendo a las funciones del grupo de danza de Laura y ambos descubriendo un interés mutuo por unir sus mundos. Tras unos meses de relación a distancia, Laura dio un paso definitivo: terminó su tesis universitaria y se mudó a Mallorca para iniciar una nueva etapa juntos.
En la isla, la pareja formó una familia que combinó lo mejor de ambas culturas. Alex creció jugando al fútbol en los equipos base del Mallorca, pero siempre con un ojo puesto en sus raíces argentinas. Su madre se aseguró de inculcarle el amor por Mar del Plata y la pasión por la selección albiceleste, un sueño que Alex concretó al ser convocado por Diego Placente para representar a Argentina en el Sudamericano Sub 20.
Hoy, Alex Woiski es un ejemplo de cómo las raíces y las experiencias internacionales pueden fusionarse para construir una identidad única. Con cada gol que celebra con la camiseta argentina, lleva consigo un pedazo de Mar del Plata, la ciudad que unió a sus padres y que le dio el sentido de pertenencia que trasciende fronteras.
Escuchá la nota completa en el programa Un Lugar en el Mundo con Florencia Cordero