La situación de las ONG, hoy igual que ayer
Por Lorena Lastagaray (Las ONG y la gente - RSE en Acción)
Cuando hablamos de ONG, sabemos que en Mar del Plata y en el mundo, de un tiempo a esta parte, han surgido con más fuerza e incluso se instaló el concepto con más firmeza. Hoy, todos sabemos que es una ONG y la mayoría de las personas han tenido contacto directo con alguna de ellas.
Aquellos comunicadores que nos especializamos en el tercer sector, damos cuenta del desarrollo que tuvo y tienen en la sociedad y la importancia del crecimiento de esa esfera social que muestra una comunidad organizada.
El hecho de cubrir necesidades ahí donde el Estado está ausente, no es nuevo y ha sido el espíritu que impulsó el florecimiento de distintos grupos de personas que ante determinada causa y con el afán de darle solución a un problema específico, se reúnen, le dan un marco legal y promueven proyectos como base de aporte a la comunidad para lograrlo.
Cómo formarse, organizarse, desarrollarse y sostenerse en el tiempo, tiene hoy, al igual que hace unos años, una dura realidad que pocas ONG superan.
Si la idea es darle solución a una temática, abordando el problema desde una institución, claro está que hay que conseguir adeptos a la causa y generar proyectos que comulguen con gran parte de la comunidad donde se desarrollan.
¿Pero cuál es la base económica?
¿La adhesión, siempre implica el aporte económico?
¿El apoyo económico siempre es sostenible?
¿Cómo comunicarlo para que haya más adeptos a la causa?
¿Cómo hacer que la causa trascienda un único proyecto?
¿Cómo soportar las adversidades internas y externas a la ONG?
Son preguntas y dudas que, a lo largo de la existencia de una institución, surgen y se superan o no.
Tenemos en la Ciudad, muchas ONG. Todas necesitan nuestra ayuda y que las acompañemos, pero no solamente desde la solidaridad y el asistencialismo, sino desde un compromiso de inversión social para mejorar como ciudadanos.
El rol de las empresas y el Estado es fundamental en el cambio de matriz.
¿Tienen la obligación legal? No, en cierto sentido, no.
¿Tienen la obligación moral? Sí, en todo sentido.
Más allá de juzgar, es una apreciación personal empírica y por ello, importante a tener en cuenta.
La experiencia nos dice a la fecha que toda empresa o emprendimiento que se desarrolle en la Ciudad, es imprescindible que empiece, si no lo hizo aún, a transitar el camino hacia la Responsabilidad Social y que el Estado, debe acompañar con políticas públicas que generen un ambiente propicio para ello.
Por eso y de una vez por todas, es necesario ese cambio de matriz.
Son varias las empresas que, como muestra de este cambio que necesitamos, toman el compromiso de mejorar la sociedad a través de la empleabilidad en sectores vulnerables y como tal hay desde el Estado algunas respuestas en ese sentido, pero son débiles a comparación de las necesidades actuales.
ONG, Empresas y Estado, necesitan converger en proyectos superadores que nos hagan crecer como sociedad.
¿Hay sociedad completa sin alguna de estas esferas?
Creo que no. Pero siempre el hilo se corta por lo más débil. No dejarán de existir los grupos de empresas ni el Estado, pero es factible que dejen de existir las ONG.
Las empresas son necesarias para la producción de la comunidad, el Estado se puede agrandar o achicar pero nunca desaparecer.
¿Y las ONG? Las ONG, para no desaparecer, deben ser independientes. Cuando las Instituciones dependen solo de la comunidad, solo del Estado o solo de los empresarios, pueden desaparecer.
Para no desaparecer, necesitan ser sostenibles y autosuficientes y para ello deben generar proyectos que involucren a gran parte de la comunidad en la que viven.
Las alianzas son parte fundamental en este sistema.
Las ONG generan proyectos, las empresas apoyan con sus herramientas y el Estado premia con sus políticas, aquello que se ahorra de hacer, gracias al tercer sector mancomunado con los empresarios.
La ecuación es simple… pero, ¿se podrá poner en práctica?