2025-02-10

Cardiopatías congénitas: el doble de riesgo de ansiedad

Estudios indican que las personas con cardiopatías congénitas tienen el doble de probabilidad de desarrollar trastornos de ansiedad.

Las cardiopatías congénitas son la malformación estructural más frecuente al nacer. Aunque los avances en la medicina han mejorado su tratamiento, quienes las padecen tienen hasta el doble de probabilidad de desarrollar trastornos de ansiedad, según estudios recientes.

El 14 de febrero, en el marco del Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, se busca concientizar sobre la importancia del diagnóstico temprano y el seguimiento médico. En Argentina, se estima que 6.100 niños nacen cada año con esta condición, de los cuales el 70% requiere cirugía.

Las cardiopatías congénitas pueden detectarse durante el embarazo mediante estudios como la ecocardiografía fetal. Según la Dra. Lucía Ortiz (MN 140943), Presidente del Comité de Cardiopatía Congénita de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), el control prenatal es clave para planificar el tratamiento adecuado.

Si bien no siempre es posible prevenirlas, hay factores que pueden aumentar su riesgo, como:

  • Consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo
  • Uso de sustancias tóxicas
  • Infecciones maternas que afectan el desarrollo del bebé

Ansiedad y salud emocional en pacientes con cardiopatía

La ansiedad en pacientes con cardiopatías congénitas puede deberse a varios factores:

  • Preocupación constante por su estado de salud
  • Limitaciones físicas y riesgos de complicaciones
  • Visitas médicas frecuentes
  • Impacto social y emocional, incluyendo posibles episodios de estigmatización

"El acompañamiento profesional y familiar es fundamental para garantizar el desarrollo integral del paciente", enfatiza la Dra. Ortiz.

Aunque el seguimiento médico debe mantenerse de por vida, con el tratamiento adecuado muchas personas con cardiopatía congénita pueden llevar una vida normal, realizar actividades físicas e incluso tener embarazos sin complicaciones.

La concientización y el acceso a un adecuado seguimiento médico pueden marcar la diferencia en la calidad de vida de estos pacientes.

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