Estudiantes de Medicina regresan a Mar del Plata tras inolvidable periplo solidario en el Norte Grande
En la mañana de este sábado, ya están en el viaje de regreso los estudiantes de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, en lo que fue el tercer campamento sanitario de la institución en el norte argentino.
Para hablar de esta profunda y movilizadora experiencia nos contactamos con Adrián Alasino, director de la institución. La convivencia, la solidaridad y el encuentro con vidas muy distintas, en el centro de la charla.
"A este viaje lo definimos como un espacio de atención de personas, de prácticas médicas, pero también como una convivencia de estudiantes y docentes, en donde se pasan varios días juntos en los lugares a los que se va a trabajar", detalló.
Alasino remarcó que se presentan en lugares desfavorables, con problemas de acceso a la salud, en zonas de frontera, en donde conviven distintas problemáticas, y con mucha población originaria.
"Todo configura un acceso difícil, con dificultades, que representa un trabajo diferente para nuestros estudiantes", acotó.
Los lugares en los cuales trabajaron fueron en Salta, en las localidades de Tartagal, Aguaray y Santa Victoria Este, así como en el Chaco Impenetrable, en tanto que otro grupo estuvo en los Valles Calchaquíes de Tucumán.
Poner el cuerpo
"Lo importante de llegar a este lugar es que nuestros estudiantes sientan un lugar distinto, que sepan que tenemos un país diverso, con lugares que sufren muchas necesidades. No es lo mismo estar ahí que verlo por televisión", subrayó.
El responsable de la Escuela de Medicina remarcó la importancia de "comprender las culturas, ver los contrastes, entenderte con el otro, poner lo mejor de vos. Son lugares con altas temperaturas, con problemas de agua, de luz, en donde se reiteran enfermedades endémicas, como el dengue, el Chagas, así como muchas parasitosis".
"Suele haber mucha patología en los niños, cuadros de desnutrición, falta de controles. Por eso se hacen controles de salud y tratamiento de enfermedades crónicas", indicó.
Allí se hacen visitas a las casas, trabajo comunitario y se improvisan consultorios al aire libre, en donde se hace planificación familiar.
"Esto se hace en conjunto con los Ministerios de Salud de cada una de las provincias, así como las universidades de cada distrito", aclaró, agradeciendo especialmente a las Facultades de Medicina de la Universidad de Salta, de la Universidad de Tucumán y de la Universidad de Chaco Austral.
Salir de la zona de confort
Por último, Alasino explicó que se trata de una experiencia obligatoria, que busca empalmar con una coherencia en el perfil de egresado que quiere tener la Escuela.
Desde que se inician, hay mucho contacto con la comunidad, para tener no solo herramientas para atender enfermedades, sino para entender entornos y contextos donde vive la gente, lo que es el trabajo comunitario, el trabajo solidario, el humanismo médico que hace a la profesión.
"Esto es lo que más destaco. Nunca olvidarán en sus vidas lo que vivieron en estos días, alejado de sus zonas de confort", completó.