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La plaza se partió en dos
El escenario fue más extremo de lo que se imaginaba y vuelve a cambiar el mapa de la política a nivel nacional, con el epicentro comunicacional en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esto tenemos la necesidad de marcarlo porque en nuestra ciudad hubo una multisectorial de jubilados, barras y gremios, y no voló una sola piedra ni se generó un solo acto de provocación, el mismo miércoles que se prendió fuego el centro porteño.
Tratemos de hacer foco en el título: la plaza se parte en dos y eso vuelve a generar un escenario de antagonismo, casi obligándonos a tomar partido. Los invito a que hagamos un ejercicio juntos con formato ideológico para mirar la plaza.
Si sos progresista: “Estoy del lado de la defensa de los jubilados y en contra de la violencia estatal que reprime sin importarle quién esté al frente”.
Si sos conservador: “Estoy del lado de los que sostienen el orden con mano dura, castigando a los tira piedras que se abrazan a causas nobles para desestabilizar el gobierno”.
Cortá y pegá este texto en tu WhatsApp y armá una encuesta en tus grupos, dejala fija en la app y contanos por medio de los comentarios qué contestan tus amigos. No hay posibilidad de matices, es uno o el otro, no se puede elegir tu propia aventura.
Por lo tanto, se vuelve a correr el foco: nos obligan a tomar una posición ideológica con la peor cara de cada sector, porque los líderes aceleran a fondo para que no queden dudas. ¿De qué lado de la plaza estás?
No te vamos a pedir que nos respondas, pero sí te vamos a pedir que sigas buscando toda la información posible, como la que te contamos en Brisas e Infobrisas.com todos los días, para que puedas hacer tu propia síntesis y tener tu parecer.
Entonces, nos vamos a detener para traer a este espacio sabatino algunos datos duros que nos van a ayudar a conocer problemáticas que hacen al quehacer cotidiano y al vivir diario, no para tomar posturas, sino para entender lo que pasa más allá de la plaza.
No queremos que sea engorroso, pero se vienen algunos números para que “dato mate relato”.
¿Por qué reclaman los jubilados? Son muy pocos los que van a la plaza o a la puerta del PAMI en Mardel, pero reclaman por su ingreso, que no les alcanza ni para cubrir el 30% de la canasta básica de la tercera edad, según un cálculo estimado por la Defensoría de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El organismo porteño calculó que el monto que necesita un jubilado para vivir es de $1.200.000 para cubrir todos sus gastos, incluidos los de salud, que son cada vez más altos por las políticas de quita de gratuidad en una larga lista de medicamentos. La mínima alcanza $349.121,71; nada más para decir, ni viviendo en triejas pueden llegar a cubrir todos los gastos para no estar debajo de ese índice.
Si calculamos el haber promedio de la jubilación, tampoco alcanza, ya que no llega a los $500.000. ¿Se entiende por qué reclaman? Sí, se entiende, y esto nada tiene que ver con avalar la violencia.
Dejemos el tema de los jubilados y detengámonos en el transcurrir del universo maravilloso de la educación, que es atendido por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Un maestro que recién inicia cobra $602.000 por mes y por turno; con eso solo alcanza a cubrir el 60% de la canasta básica total, medida por el INDEC y con la inflación de febrero al 2,4%, mostrando un leve incremento con respecto al mes anterior, que se había estipulado en el 2,1%. Esto no es nuevo para el gobierno de Milei, porque ya había subido en los meses de junio, agosto y diciembre del 2024. A los maestros, tampoco les alcanza.
Según Glassdoor, una plataforma web que permite a los usuarios buscar y postularse a empleos, así como a los empleadores publicar ofertas de trabajo, el sueldo promedio en Argentina es de $540.000. Es la información indicada por la IA de Google, herramienta muy ponderada por funcionarios del gobierno que adoran las nuevas tecnologías. La cuestión es que el problema también tiene su rebote en el sector privado.
Podemos también aportar otro tipo de números e indicadores para conocer que hay muchas deudas para mirar más allá de la plaza, que no debemos obviar, pero que no es la única “batalla” para pelear en este tiempo en la Argentina.
Agarramos al azar dos rubros de la plataforma de participación ciudadana Mar del Plata Entre Todos y vamos a encontrar puntos a mejorar.
El estudio de movilidad en la ciudad marca con luz verde en semáforo el porcentaje de la población que tiene acceso a la red de transporte de colectivos, medido por la proximidad a las paradas, tomando como referencia 300 metros de distancia a las mismas.
Según este trabajo de Mar del Plata Entre Todos, al 2023, el 82% de los habitantes de General Pueyrredón tienen una parada de colectivo cerca. Este indicador debería ser suficiente para que sea una ciudad más conectada y vivible, pero evidentemente no es así, porque en el mismo informe hay una luz roja en la cantidad de autos por habitante. El número de automóviles y motos por persona, sin incluir taxis y remises, da un 0,65; por lo tanto, hay más de medio auto o moto por marplatense y batanense. Estamos muy complicados.
En materia de gestión de residuos sólidos vamos muy mal: el porcentaje de recuperación de residuos reciclados con respecto a los recolectados es de apenas el 8%, y para pasar de rojo a amarillo necesitamos duplicar ese número.
Podemos comprender que la plaza nos ocupe la cabeza, nos preocupe, nos dé algo de miedo por la violencia explícita, pero también tenemos la obligación de contar que pertenecer a un “bando” no nos soluciona todos los problemas.
Cuando la plaza se parte en dos, la mayoría pierde media plaza y no gana nadie.