El Hospital Garrahan apuesta por las intervenciones asistidas con animales
Mara, una labradora retriever entrenada por la Escuela de Perros Guía Argentinos, compartió un momento con dos niños de nueve años que se encuentran internados en el hospital pediátrico Garrahan. Esta iniciativa, que comenzó en 2024 con pacientes ambulatorios, alcanzó un nuevo hito al extenderse a niños y niñas en cuidados intensivos e intermedios.
La terapia intensiva del Garrahan vivió una jornada distinta con la llegada de Mara, quien brindó acompañamiento y afecto a los pacientes hospitalizados. La incorporación de animales en los tratamientos del hospital se realiza cada 15 días y está coordinada por la oficina del Representante del Paciente.
“Las intervenciones asistidas con animales tienen un fin terapéutico, educativo y recreativo, contribuyendo a humanizar el entorno hospitalario. Esto genera un impacto positivo en la recuperación de los pacientes, ofreciéndoles momentos de distracción, afecto y compañía”, explicó Mariel Sánchez, directora médica ejecutiva del Garrahan.

Este tipo de terapias brindan beneficios físicos, emocionales y cognitivos a los pacientes, favoreciendo la creación de vínculos que potencian sus habilidades motrices y sensoriales. La visita de Mara fue guiada por Liz González, Gabriel Maldonado y Mercedes Soto, instructores de la Escuela de Perros Guía Argentinos. Uno de los momentos más emotivos se vivió en la unidad de terapia intensiva, donde Nicole, de nueve años y hospitalizada desde hace más de dos meses por una enfermedad pulmonar, pudo compartir un instante de ternura y alegría con la perra.
“Nuestra escuela se especializa en la formación de perros guía, pero también participamos en actividades asistidas que generan un vínculo excepcional con los niños. La conexión es inmediata y siempre trae resultados positivos”, destacó Liz González.
Estudios recientes han demostrado que este tipo de intervenciones ayudan a disminuir el dolor, la ansiedad y el estrés, además de fomentar emociones positivas y mejorar la relación entre los pacientes y el equipo de salud.
Mara también pasó por la sala de cuidados intermedios, donde Rodrigo, otro paciente de nueve años, la esperaba con entusiasmo junto a su familia y el equipo médico. El encuentro estuvo cargado de caricias y abrazos, dejando una huella emocional en todos los presentes. “Estos momentos también forman parte del proceso de recuperación, ya que fortalecen la parte sana de los niños y los motivan a seguir adelante”, concluyó Claudia González, coordinadora de la sala.