La pobreza en Argentina: entre la inflación y la falta de crecimiento
El economista Leo Tornarolli, del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata, conversó con Radio Brisas sobre las recientes cifras de pobreza en Argentina. Según Tornarolli, el principal problema para medir la pobreza en el país es el impacto de la inflación sobre los ingresos y el costo de vida.
"Argentina utiliza el método de pobreza por ingresos, comparando los ingresos familiares con el costo de una canasta básica de bienes y servicios. Si bien es un método estándar a nivel internacional, se vuelve menos confiable en contextos de alta inflación como el nuestro", explicó el especialista.
El economista detalló que, en momentos de alta inflación, los indicadores de pobreza pueden mostrar fluctuaciones abruptas. "En el primer semestre de 2024, la pobreza aumentó de manera drástica debido a la devaluación y la aceleración inflacionaria. Luego, con la desaceleración de la inflación y cierta recuperación salarial, el indicador volvió a bajar", sostuvo.
Tornarolli recordó que estas fluctuaciones ya se observaron en el pasado, como en la salida de la hiperinflación en los años 80 o tras la crisis de la convertibilidad en los 2000. "Lo que vemos es que la metodología tradicional de medición no siempre refleja la realidad económica de las familias, ya que pueden salir de la línea de pobreza por una baja temporal en la inflación, sin que su situación real haya mejorado significativamente", aclaró.
El especialista también analizó el comportamiento histórico de la pobreza en Argentina y destacó que ningún gobierno logró reducir de manera sostenida los niveles de pobreza en las últimas décadas. "Los primeros años de cada gobierno suelen mostrar mejoras debido a ciertas políticas económicas, pero la tendencia a largo plazo no cambia. Al final de cada administración, el país queda en una situación similar o peor que antes", explicó.
Argentina, definió, se encuentra entre los países de la región con peor desempeño en reducción de la pobreza en las últimas décadas. "Mientras otros países latinoamericanos han logrado mejorar sus indicadores, Argentina se ha estancado. Hoy tenemos una pobreza estructural que rara vez baja del 25%", alertó.
Ante la volatilidad de los datos, Tornarolli sugiere complementar la medición de pobreza por ingresos con indicadores multidimensionales, que tengan en cuenta aspectos como el acceso a la salud, la educación y la calidad del empleo. "Muchos países ya han implementado este tipo de mediciones, y Argentina podría avanzar en esa dirección para obtener una imagen más precisa de la situación social", concluyó.