En Mar del Plata, la suba en alimentos supera el 6% y agrava la crisis en barrios populares
Un relevamiento realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) en comercios de cercanía de Mar del Plata y Batán evidenció un aumento del 6,93% en la Canasta Básica de Alimentos (CBA) durante marzo. Una familia tipo (dos adultos y dos menores) necesitó $455.895 para cubrir sus necesidades alimentarias mínimas, un número que sigue alejándose del alcance de los ingresos promedio.
El rubro verdulería fue el más afectado por los aumentos, con una escalada del 15,3%, seguido por carnicería con un 6,5% y almacén con un 4,2%.
Entre los productos más afectados se destacan:
- Papa: +25%
- Lechuga y tomate: +45%
- Huevos: +23%
- Leche: +10,7%
- Quesos y yogures: entre +16% y +18%
- Aceite: +22%
- Espinazo: +22,5%
- Asado: +15%
Estas variaciones superan incluso las cifras reportadas por el INDEC, que para el mismo período registró una suba del 5,9% en la CBA.
Ingresos que no alcanzan: el deterioro del poder adquisitivo
Rodrigo Blanco, director del Isepci en General Pueyrredon, analizó la evolución de los precios:
“Los productos que más aumentan son los que conforman el núcleo nutricional de las familias. Esto provoca un deterioro en la calidad de las dietas y una baja sostenida en el consumo de carnes y lácteos”.
Las subas en los ingresos no logran compensar el alza de precios. En el caso de una jubilación mínima subió 5,9% en el primer trimestre, mientras que los alimentos lo hicieron un 8,3%. Para un salario mínimo pasó de $279.718 en diciembre a $296.832 en marzo, un incremento de apenas 6,1%. Por último, en la Asignación Universal por Hijo (AUH) creció un 7,5%, también por debajo del índice de inflación alimentaria.
A esto se suma el impacto del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé una flotación del dólar entre $1.000 y $1.400. El salto devaluatorio ya generó una nueva presión inflacionaria, definen, con un traslado a precios que podría implicar entre 1,9 y 2 puntos mensuales adicionales de inflación, según estimaciones preliminares.
Además, el FMI exige reformas estructurales que incluirían la eliminación de subsidios en servicios públicos, reforma regresiva del sistema jubilatorio y aumento de tarifas de electricidad y gas, lo cual se espera impacte de lleno en el gasto de los hogares.
En paralelo, el municipio marplatense dispuso una nueva suba en el boleto de colectivo. La tarifa plana aumentó un 15,25%, pasando de $1.180 a $1.360. En algunos trayectos como Sierra de los Padres, Batán o Chapadmalal, los valores superan los $2.000.
Ante este panorama, Rodrigo Blanco fue tajante: “Otra vez se favorece a los empresarios sin mejoras visibles en la calidad del transporte. Las familias quedan atrapadas entre el ajuste nacional y las decisiones locales unilaterales”.