Monseñor Giobando despidió al papa Francisco: “Su vida ha sido siempre cercanía con la gente”
Monseñor Ernesto Giobando, obispo de la Diócesis de Mar del Plata, recordó al Papa Francisco por su legado de “gestos y palabras” y le reconoció haber dejado “algo en su vida para que se pueda sanar el mundo”.
“Su vida ha sido siempre cercanía con la gente”, dijo a Radio Brisas y destacó lo significativo que resulta que su último gesto fue bendecir en la plaza del Vaticano a los fieles que se habían congregado allí este último domingo, lugar que recorrió dentro de un vehículo.
“No murió en la clínica intubado, Francisco murió en la Pascua de Jesús mirando y acompañando a su gente”, apuntó al brindar su mensaje frente al fallecimiento de Jorge Bergoglio, el argentino que llegó al máximo cargo de la Iglesia Católica.
Lo mencionó, según los momentos de su vida y carrera religiosa, como Francisco, el padre Jorge o el hermano jesuita.
“Son muchas las cosas que pasan por el corazón cuando uno pierde a un amigo y a este Papa, que ha marcado un antes y un después en estos años”, dijo Giobando, y recordó que lo conoció cuando tenía 15 años y Bergoglio ya estaba al frente de la Compañía de Jesús. “Le pedí ingresar y me dijo que era muy chico todavía”, acotó.
Del papado de Francisco recordó que su primer gesto fue visitar Lampedusa y dejar flores allí donde más refugiados morían, en busca de suelo europeo y un mejor proyecto que el de sus vidas en África.
Rescató el último mensaje que dejó, en esta Semana Santa, leído en la misa de Pascuas, con un ruego por la paz. “Nos lleva a la realidad de un mundo que vive mal y Francisco dejó algo en su vida para que pueda sanar el mundo”, insistió.
En lo personal lo reconoció como “un amigo” y consideró que nunca volvió a Argentina como Papa por distintas circunstancias. “Aquí fue muy criticado y durante, creo que recién al final se entendió por donde iba su vida y su mensaje”, citó. Y justificó, por otro lado, que no haya visitado a su país como máxima autoridad de la Iglesia: “estuvo 75 años en Argentina y fue bastante tiempo para dejar huella y testimonio, donde le tocó una misión más universal, como jesuita y misionero”.