2025-05-07

Reducir el consumo de sal: un hábito clave para la salud que aún cuesta incorporar

En Argentina se consume más del doble de sal recomendada por la OMS. El exceso en la dieta diaria puede provocar hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Muchas personas consumen más sal de la que su organismo realmente necesita. No solo se trata de la sal que se añade al cocinar o al sentarse a la mesa: la mayor parte proviene de productos industrializados y ultraprocesados que, en muchos casos, contienen altos niveles de sodio.

Según estimaciones actuales, en Argentina el consumo promedio diario de sal se ubica entre los 10 y 12 gramos, una cifra alarmante si se la compara con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere no superar los 5 gramos por día, lo que equivale a apenas una cucharadita de té.

Los especialistas en nutrición advierten que reducir el consumo de sal es fundamental para prevenir enfermedades cardiovasculares, hipertensión y otros trastornos de salud. En ese sentido, hacen hincapié en la necesidad de educar a la población, enseñándole a identificar el contenido de sodio en los etiquetados de los alimentos y a adoptar formas más saludables de cocinar.

Una de las claves para esta transición es fomentar el uso de otros ingredientes que realcen el sabor de las comidas, como especias, hierbas aromáticas, limón, ajo o vinagre. A su vez, recomiendan privilegiar en la dieta alimentos naturalmente bajos en sodio, como frutas, verduras frescas, cereales integrales, nueces, semillas y legumbres.

Reducir el consumo de sal no es una tarea imposible. Con el tiempo, el paladar se adapta: las papilas gustativas se vuelven más sensibles y comienzan a captar mejor los sabores naturales de los alimentos. Así, disminuir la sal no solo es una medida beneficiosa para el cuerpo, sino también una oportunidad para redescubrir el placer de comer de forma más natural.

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