Sol Pérez, entrenadora de fútbol femenino en Mar del Plata: "El fútbol es una excusa para enseñar algo"
A los 36 años, Sol Pérez dirige la primera división femenina del Club San José de Mar del Plata. Coordinadora, formadora y pionera, su historia combina pasión, compromiso y una fuerte vocación educativa.
"Nací en Mar del Plata y empecé en el fútbol casi de casualidad", cuenta Sol en diálogo con Luz Dubedout en Radio Brisas. "Jugaba, como muchas, y un día el técnico de inferiores dejó su puesto. Estuve en un partido, y un papá me dijo: ‘Las chicas te siguen, lo que necesitan es alguien que las acompañe’. Y ahí arranqué. No frené más".
El camino no fue sencillo. Entre partidos, entrenamientos y estudios, está a pocas materias de recibirse en la carrera de Administración de Empresas, Sol fue construyendo una trayectoria que trasciende lo deportivo: "El fútbol para mí es una excusa para enseñar algo. Enseñar no es fácil, lo que sea. Y que haya padres que confíen en vos como entrenadora y coordinadora del club, que haya personas que crean en lo que decís, no es algo fácil de conseguir".
Sol comenzó en 2012, cuando en Mar del Plata apenas existía la primera división femenina. "Después se sumó la reserva. Yo era la capitana de la primera, pero más que nada porque hacía buenos asados", recuerda entre risas.
Con el tiempo, se fue involucrando en todas las categorías, desde las más chicas hasta la primera, y hoy sigue sin poder despegarse: "Me cuesta delegar, quiero hacer todo".
Una de las transformaciones que más celebra es el cambio de mirada social hacia las mujeres que juegan al fútbol. "Cuando era chica, era impensado que haya fútbol femenino. Yo jugaba al hockey, hice inferiores ahí, y de grande arranqué fútbol para probar. Lo más importante que cambió es que ahora las familias y los padres llevan a sus hijas a jugar. Antes eso no pasaba. Hoy, por suerte, es un deporte que las mujeres también pueden practicar".
Sol aprendió a convivir con las derrotas, las victorias, y lo efímero de los resultados. "Me ha tocado estar de todos lados: ganar o perder de forma abultada, justa o injustamente. Lo importante es entender que eso no te hace mejor ni peor. Las chicas que dirijo, por suerte, no me vieron jugar", bromea.
"Lo que necesitan las chicas es que haya alguien que las siga", repite. Y eso, justamente, es lo que viene haciendo desde hace más de una década.