2025-05-18

El grupo de guardavidas de Zárate y Campana que asiste a los damnificados: "La gente no tuvo tiempo de evacuar"

Este domingo en el programa "Todo Vale", bajo la conducción de Valeria Figueroa, el guardavidas Ricardo García reveló varios detalles sobre las inundaciones que afectaron gravemente al norte bonaerense, y cuyas dramáticas imágenes mantienen en vilo al resto del país.

El temporal en el norte de la Provincia de Buenos Aires ya dejó, por estas horas, más de 4000 evacuados. Más de 400 milímetros cayeron en pocas horas en la jornada del sábado sobre las localidades de Zárate y Campana las zonas más afectadas por las inundaciones.

Ricardo García es parte de un grupo de guardavidas de Zárate que se lanzaron a cooperar, de cualquier modo posible, con sus vecinos de la localidad bonaerense. Se movilizan en kayak, y establecieron en Zárate un lugar de acopio de alimentos, ropa seca, velas y demás elementos que están en falta para los habitantes del lugar, profundamente afectados por el temporal. El grueso de las donaciones se dirigen al DAM ("Diego Armando Maradona"), el polideportivo donde hace de local en Liga Nacional el equipo de básquet de la ciudad.

“Nosotros somos un grupo de guardavidas que estamos conformados en una asociación que ya intervenimos en estas situaciones; somos guardavidas de Zárate, Campana y Lima (unos 18 kilómetros al noroeste de Zárate), todos con experiencia”, explicó.

En contacto con Valeria Figueroa, García ilustró rápidamente el crudo panorama que atraviesa la zona, y ratificó el retrato que ha trascendido en distintos medios: el perímetro más afectado está entre Zárate y Campana, dos localidades gemelas ubicadas en las inmediaciones de la intersección de la Ruta 9 con la Ruta 12.

Apenas 12 kilómetros y dos arroyos que desembocan en el Río Paraná separan a las dos localidades. En el medio, hay varios barrios que recibieron lo peor de las inundaciones. Es que, como explicó el guardavidas, la zona está limitada hacia el oeste por el terraplén de la Ruta 9, y hacia el río, paralelo a la Ruta 9, corre la Ruta 6, que también tiene otro terraplén. “Estos barrios están entre esos dos terraplenes; se formó una especie de laguna. Otro problema que tienen es que entre las dos rutas, también paralelo, están las vías del ferrocarril Mitre. Son como tres diques, y no hay muchos lugares de evacuación”, lamentó García.

Al margen de las condiciones impuestas por la manipulación del terreno, existió la propia catástrofe natural: “Nunca se inundó así, como se inundó ahora”, reconoció el entrevistado. La cifra de 400 milímetros de precipitaciones corresponde al promedio de lluvias de un mes: esa misma cifra cayó de golpe en pocas horas sobre el norte bonaerense.

Contra ese panorama, los vecinos quedaron con un limitado margen de acción. La expresión es literal: todos los accesos quedaron rápidamente bajo el agua y ni siquiera los tradicionales “puntos altos de los barrios”, que históricamente les redituaron a los locales como punto de resguardo para las inundaciones ocasionales, pudieron dar abasto frente al agua, que corrió hasta taparlo casi todo.

La gente no tuvo tiempo de evacuar. Cuando hay lluvias fuertes, ellos ya saben cuales son los puntos altos de los barrios, y llevaban los autos, todo, a esos puntos. Pero pasó lo que nunca pasó, esos puntos altos también que siempre funcionaron también se inundaron, y ahí ya no tuvieron salida”, narró García.

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