2025-05-26

¿Puede el ayuno reactivar el deseo sexual en la vejez? Un hallazgo inesperado en un laboratorio alemán

Lejos de las pastillas o los suplementos, el estudio apunta a una práctica cada vez más popular.

Una reciente investigación internacional propone una hipótesis tan provocadora como sorprendente: reducir la frecuencia con la que comemos podría tener efectos directos sobre el deseo sexual en la tercera edad. Lejos de las pastillas o los suplementos, el estudio apunta a una práctica cada vez más popular: el ayuno intermitente como catalizador de un cambio profundo en la conducta de los mamíferos.

El trabajo, publicado en la revista científica Cell Metabolism, reunió a investigadores de la Universidad Técnica de Dresde, el Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas y la Universidad de Yale. El experimento fue sencillo, pero revelador: a un grupo de ratones mayores se los alimentó todos los días; al otro, solo día por medio.

Los resultados sorprendieron incluso a los propios científicos. Los animales que seguían el patrón de ayuno comenzaron a mostrar comportamientos que hacía tiempo no se registraban: exploraban su entorno, se acercaban a otras hembras e iniciaban rituales de cortejo. Mientras tanto, los que comían sin restricciones mantenían una actitud pasiva, casi apática.

Lejos de lo que podría pensarse, el cambio no estuvo ligado ni a la testosterona ni a la fertilidad. La clave parece estar en un pequeño pero poderoso neurotransmisor: la serotonina.

Este compuesto, conocido por su relación con el bienestar y la estabilidad emocional, tiende a aumentar en el cerebro con la edad. Según el estudio, ese incremento también podría estar inhibiendo el deseo sexual.

El ayuno, al limitar el ingreso de triptófano (aminoácido esencial para producir serotonina) al cerebro, habría generado un descenso de esta sustancia. El resultado fue un despertar del impulso sexual, como si al bajar el "volumen químico" de la calma, se reactivara una parte adormecida de la conducta social.

¿Una chispa que no se apaga?

Durante años se asumió que la libido en la vejez era simplemente un recuerdo del pasado. Pero esta investigación propone otra mirada: quizás el deseo no desaparece, sino que permanece en pausa. Y ciertos estímulos, como un cambio en la alimentación, podrían volver a encenderlo.

Los investigadores son cautos: se trata de una prueba en ratones y no hay garantías de que los resultados puedan extrapolarse a los humanos sin más. Sin embargo, el hallazgo abre la puerta a nuevas estrategias no invasivas para acompañar la sexualidad en etapas avanzadas de la vida.

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