2025-05-31

After News

El negocio que se va

En los últimos 30 años el langostino fue el “oro rosa” del mar argentino. Hoy sumido en una problemática compleja, hace temblar el sector, peligrar los puestos de trabajo y nos tiene una salida visible en el panorama futuro.

La mayoría de ustedes, queridos lectores, la única relación que tienen con el langostino es gastronómica y eso está muy bien, porque debe ser una de las experiencias sensoriales más deseadas por los comensales poder saborear ese crustáceo.

Sin embargo, desde hace algunos días estamos viendo como la palabra langostino se va a adueñando de los títulos de muchos portales de noticias por la parálisis significativa de la flota que sale a pescar el recurso.

Capear Alfa, la cámara que núclea a los barcos pesqueros de Mar del Plata que se dedican a la captura de langostinos durante la temporada invernal, publicó un artículo en las primeras horas de sábado con un título descorazonador: “El ocaso del langostino argentino”. El panorama que pinta en el escrito es desolador, porque a los vaivenes económicos de nuestro inestable país se le suma que la perdida de interés en el mercado internacional del “oro rosa” que salía a borbotones de las aguas del inhóspito mar austral.

Langostino salvaje argentino, descripción que estaba en las cajas y en las bolsas, de los supermercados del mundo – sobre todo en Europa – le salió una competencia desleal como el camarón de cultivo: el Vannamei. Es el camarón de cultivo más conocido en el mundo, al que algunos llaman también “Camarón blanco del pacífico” para mejorar su marketing.

Hasta acá parece ser un problema gastronómico, pero no es así, querido amigos sabatinos. Gran parte del crecimiento de la industria pesquera desde el 2005 para acá estuvo basada y sostenido por la pesca del langostino, que les hizo ganar mucho a dinero a todos los participantes del negocio, incluso al estado que se veía beneficiado por la carga impositiva y por los dolores que aportaba el sector para las arcas oficiales. Casi el 30% de los dólares que exporta el sector pesquero de nuestro país es gracias a esta especie tan noble.

La pesca y el universo pesquero, no obligaría hacer un libro, pero no es nuestra intención. Vamos a tratar de pararnos sobre como golpea este conflicto a la ciudad de Mar del Plata.

Hoy sin salir a pescar a muchos barcos fresqueros, los de color rojo, que se quedaron en el puerto de Mar del Plata y no fueron a los puertos de Chubut en busca del recurso, por lo tanto, ahí ya tenemos varias embarcaciones que dan empleo en la marinería, capitanes y maquinistas que no están trabajando al mismo nivel que los años anteriores.

Los tangoneros congeladores que están en nuestro puerto son 12, en su mayoría de las empresas Solimeno y Moscuzza. Esos barcos generan unos 250 puestos de trabajo aproximadamente, las mareas duran dos semanas, pero son los primeros que se plantaron en salir a pescar. Les dejo un dato, la mayoría de los marineros de estos barcos, son correntinos, no así los oficiales y capitanes.

Con todos estos datos podemos comentar que, si bien Mar del Plata, es el principal puerto pesquero del país, la crisis del langostino va a pegar más fuerte en las provincias patagónicas, sobre todo en Chubut que aprovecha la cercanía del recurso y la poca resistencia del producto que obliga que los barcos fresqueros hagan mareas de apenas 72 horas para luego ser procesados en tierra. Incluso ha llegado a colapsar el procesamiento en Rawson y por tierra se ha traído a Mar del Plata para atender la demanda.

En nuestra ciudad no debe a haber más de 600 puestos de trabajo en tierra referido al langostino. Si es cierto que el golpe es muy fuerte en todo el sector, porque acá se ven afectados la estiba, la logística, la marinería, los procesadores, los dueños de los barcos y los empresarios. Algunos dicen que el golpe es mortal.

Veamos algunos temas que nos trajeron a este lugar.

Caída de precios internacionales: El precio del langostino congelado ha disminuido, pasando de 6.314 USD/tonelada en 2022 a 5.616 USD en 2024, un 12,5% menos, mientras que el umbral de rentabilidad se estima en 5.800 USD/tonelada. Además, el langostino entero bajó un 2,8% y las colas un 5,6% interanual.

Altos costos operativos: Los costos, como el combustible y los impuestos (aumentaron los Derechos Únicos de Extracción un 80% en 2024), han crecido más rápido que los ingresos. Se estima que, por cada dólar generado, el costo es de 1,21 USD. Sumemos también la decisión del gobierno nacional de mantener un dólar bajo, lo que hace perder competitividad al sector en general.

Conflictos laborales: Las negociaciones con sindicatos, como el SOMU, están estancadas. Las empresas proponen una reducción salarial del 30%, mientras los trabajadores rechazan esta medida, argumentando que el convenio colectivo de 2005 (basado en un precio de 12 USD/kilo, cuando hoy es 5,50 USD/kilo) no refleja la realidad actual.

El panorama es sombrío y tormentoso.

¿Qué va a pasar con los langostinos en Mar del Plata? La cuestión es la siguiente, nosotros consumimos una cantidad mínima de pescado y casi con exclusividad nuestra elección es la merluza, el calamar (rabas) y los langostinos.

Es posible que dentro de poco cueste conseguir un kilo de langostino y es posible que su precio sea muy alto. En Semana Santa, en la pescadería de España y Luro un kilo pelado y devenado costaba $30.000, el tema es que es mismo producto, con el mismo proceso en un supermercado de España apenas supera los 12 euros.

Esta es una historia que recién comienza, que tiene muchas aristas, que no alcanza con la voluntad de las partes involucradas para encontrar una solución.

 

 

Imagen generada con IA ChatGPT

 

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