After News
Se rompió la política, la sociedad ya estaba rota
Voló todo por el aire. El tiempo quedó suspendido por varias horas y nadie sabía qué hacer ni que decir. La ratificación de la condena a Cristina Fernández de Kirchner por la Corte Suprema llegó por fuera de todos los pronósticos y aunque algunos lo vaticinaban, nadie le daba la credibilidad del caso.
La política que responde a las grandes estructuras, sostiene los viejos paradigmas y perdió del todo la audacia, prefirió el silencio con la prensa, pero mandó y habilitó a los satélites a salir con toda la pirotecnia y la militancia a defender o criticar a la jefa.
El sacudón de las primeras 48 horas sirvió juntar las partes del estallido y ponerse en marcha. Reunión del movimiento peronista ampliado, no solo de partido Justicialista, sino una invitación que estén todos y así pasó. Juan Grabois, Guillermo Moreno, Sergio Massa y hasta Alejandro “Topo” Rodríguez. Sumemos a los referentes del PJ como Ricardo Quintela y el hijo del matrimonio presidencial, Máximo Kirchner, presidente del PJ bonaerense.
Vuelvan a leer el párrafo anterior. No estaban todos, no estuvo Axel Kicillof. El principal gobernador del PJ y el principal opositor a las políticas del gobierno nacional, no fue invitado y hasta fue un poco vapuleado por su decisión del desdoblamiento electoral, que aparece como el culpable de todos los males.
En la oposición no hubo grandes movimientos. Esta ratificación de la corte ordena y ayuda tomar posiciones, sobre todo a los radicales que son respetuosos de las instituciones y que les resultará más fácil estar en un frente opositor al kirchnerismo, ya que los que acompañen ese espacio estarán acompañando a una condenada.
“Ahora es más sencillo, es en contra de ellos” dijeron fuentes cercanas al intendente Guillermo Montenegro que además ratificaron la relación con el radical Maxi Abad con una frase contundente: “Ellos son amigos, hace 6 años que trabajan juntos y Guillermo va a hacer todo para que eso no cambie”.
El jefe político de la ciudad estuvo en el ojo de la tormenta durante el día de ayer porque salió al cruce del corte en la autovía 2 en defensa de CFK, en la previa del fin de semana largo.
Fernanda Raverta, principal referente kirchnerista lo acusó de mascota, lo llamó señor Comodoro Pro y lo definió como ex empleado de Macri y ahora empleado de Milei, en busca de un ministerio.
En definitiva, está todo sin definirse, sin rumbo claro, pero no hay dudas que esto dinamitó el escenario de tercios, sobre todo para la política, lo que derrama en nosotros también porque somos los que vamos a ir al cuarto oscuro y nos obligarán a elegir entre dos. Nos van a obligar a elegir modelos y no candidatos. Pobre de nosotros.
En definitiva, en político e incluso en lo judicial está todo dado para contar varios capítulos nuevos de esta serie interminable, ya que los abogados siempre encuentran algo para dar una vuelta más. Lean atentamente este planteo porque es una genialidad, aunque no creemos que prospere por las respuestas que conseguimos por intermedios de juristas y constitucionalistas de prestigio.
El ex juez, Daniel Llermanos, presentó un amparo a la justicia electoral federal a cargo de Alejo Ramos Padilla sobre qué la decisión de la Corte, cercena su posibilidad de votar a CFK en las elecciones, por lo tanto, le solicita que se le permita ser candidata en la tercera sección electoral. Expresa que la condena no permite ejercer cargos públicos, pero no dice nada sobre candidatura, algo así como: Que vaya de candidata, que gane para demostrar el poder que tiene, aunque después no pueda asumir porque la justicia ya se expidió sobre su ejercicio de cargos públicos. Una de ciencia ficción.
Lo que hace Llermanos es abrir un debate para instalar la idea de que CFK pueda ser candidata y el juez Ramos Padilla, de manera correcta, le responde que la competencia es de la justicia electoral de la provincia de Buenos Aires.
La realidad es que Cristina no llegó a inscribir su candidatura y ahora, con el fallo condenatorio, ella pierde su condición de ciudadana. No puede votar, ni tampoco puede ser votada, por lo tanto, sería algo imposible de sostener legalmente, ya que, aparte de la perpetuidad de la prohibición de ejercer cargos públicos, no recuperar su condición de ciudadana hasta que no cumpla la sentencia determinada por la justicia federal.
Algunos se abrazan a esta idea por la situación del misionero Ramón Amarilla, que consiguió el 19,12 % de los votos en la elección provincial de Misiones del domingo pasado. En realidad, Amarilla afronta dos procesos, no tiene sentencia firme y su prisión era preventiva. El 13 de junio el Superior Tribunal de Justicia de Misiones ordenó su liberación al juez de primera instancia, a instancias del Procurador General de la provincia, reconociendo los fueros parlamentarios que le corresponden como diputado provincial electo.
Peleas y cruces desde lo discursivo, la demolición de un posible escenario de tercios electorales, estrategias legales para conseguir lo imposible, aparecen los titulares de las secciones políticas de los medios de comunicación y las redes. Tenemos la obligación como periodistas de contarles que nada aparece en las noticias de la oferta que debería generar la política de mejorar el poder adquisitivo de los argentinos, nada aparece sobre como mejorar la calidad institucional y nada aparece de como igualar las oportunidades para recuperar la movilidad social, sostenido en la educación que es el verdadero motor del progreso.
Nosotros cumplimos con contar y analizar este presente, ustedes cumplan en dignificar su accionar de ciudadanos.
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