Fiscalía especializada explicó el proceso que permitió encontrar al nieto 140 y conmover a Mar del Plata
La Unidad Especializada para casos de Apropiación de niños y niñas durante el Terrorismo de Estado (UFICANTE) dio detalles del trabajo que permitió la restitución de la identidad del hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, apropiado durante el terrorismo de Estado en la ciudad de Bahía Blanca.
La investigación comenzó luego de una información anónima entregada a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, se desarrolló en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y contó con la colaboración de la UFICANTE.
El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) fue el que finalmente confirmó la identidad del nieto 140, un hombre que nació en abril de 1977 durante el cautiverio ilegal de su madre en el centro clandestino de detención "La Escuelita", en Bahía Blanca, en plena dictadura militar. Este nuevo caso se suma a la larga lista de niños apropiados durante el terrorismo de Estado en Argentina, y refuerza la necesidad de seguir trabajando por la memoria, verdad y justicia.
El proceso fue impulsado por la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, a partir de una denuncia anónima. La Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) llevó adelante la investigación, con la colaboración de la Unidad Fiscal Especializada para casos de Apropiación de Niños y Niñas (UFICANTE). Finalmente, una muestra genética permitió cotejar su perfil con el de la familia biológica.
En Radio Brisas", Adriana Metz, hermana del nieto 140, quien vive en Mar del Plata desde hace más de tres décadas, relató: "Cuando encaré la búsqueda, trataba de encontrarle la vuelta y una nueva herramienta, para que fuera más interesante el relato o el poder acercarse, pero estaba tan ocupada en esa búsqueda que no me detuve a pensar cómo sería el encuentro".
Una historia marcada por el horror de la dictadura
Los padres del nieto restituido, Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, fueron secuestrados el 16 de diciembre de 1976 en Cutral Có, Neuquén, donde vivían junto a su hija de un año. Militaban en el PRT-ERP y, tras su detención, fueron trasladados a los centros clandestinos de Neuquén y luego a Bahía Blanca.
Durante su cautiverio, Graciela dio a luz en condiciones inhumanas. Su embarazo fue seguido por los represores y el parto fue asistido por los propios guardias. La sobreviviente Alicia Partnoy, testigo de los hechos, relató que el bebé fue posteriormente apropiado por un miembro del V Cuerpo del Ejército.
ADN, justicia y memoria
Gracias al avance de la ciencia y a la persistencia de organismos de derechos humanos, el perfil genético del hombre coincidió con el grupo familiar Romero-Metz. La hermana del nieto restituido, Adriana Metz Romero, tuvo un rol clave al continuar la búsqueda que sus abuelos habían iniciado décadas atrás.
Entre 2012 y 2024, distintas causas judiciales por delitos de lesa humanidad confirmaron la apropiación del niño y condenaron a los responsables. El caso fue abordado en procesos orales en Bahía Blanca y en Neuquén, en el marco de causas como “La Escuelita VIII”.
“Se trata de personas que viven bajo una identidad falsa, sin conocer su verdadero origen”, expresó el fiscal general Pablo Parenti, titular de UFICANTE. “Es una búsqueda difícil, pero da frutos”, agregó.