León XIV pide sanar la comunicación en tiempos de redes tóxicas
En su audiencia general del 30 de julio, desde la Plaza de San Pedro, el papa León XIV cerró su ciclo de catequesis sobre la vida pública de Jesús con una reflexión profunda sobre la comunicación contemporánea.
Basado en el pasaje del Evangelio de Marcos que narra la curación del sordomudo, el pontífice abordó el fenómeno de la incomunicabilidad moderna, una realidad cada vez más evidente en un mundo hiperconectado y saturado de estímulos.
“Este tiempo que vivimos también necesita curación”, expresó León XIV, apuntando al exceso de información, la distorsión de imágenes y la bulimia emocional provocada por las redes sociales.
Hiperconectividad que aísla
El Papa describió el contexto actual como uno donde, a pesar de la conectividad permanente, muchas personas experimentan una profunda soledad emocional. “Quizás preferimos no sentir nada en absoluto”, advirtió, señalando que nuestras palabras se han vuelto frágiles, y que el miedo a ser malinterpretados lleva a muchos al silencio.
En este marco, el Evangelio cobra una nueva dimensión. El hombre sordomudo no busca a Jesús por sí mismo, sino que otros lo acercan. León XIV interpretó esta escena como una imagen de la Iglesia como acompañante, que lleva al encuentro y a la sanación.
Ábrete a la vida
En un gesto simbólico, Jesús separa al hombre del grupo y le dice “effatá” (“Ábrete”). Para el Papa, esto no es aislamiento, sino una respuesta a la necesidad de intimidad. La cura no solo devuelve la audición, sino también la capacidad de hablar correctamente, destacando el poder sanador de una palabra bien dicha.
“Todos necesitamos pedirle al Señor que sane nuestra forma de comunicarnos”, dijo el pontífice. No solo para hablar mejor, sino para no herir a los demás.
León XIV cerró su catequesis invitando a que la Iglesia sea un espacio donde cada persona pueda escuchar la Palabra, ser sanada y convertirse en mensajera de esperanza. Subrayó que hablar correctamente no es una técnica, sino un camino hacia relaciones sanas, hacia la verdad, y hacia Jesús mismo.