2025-07-30

Tras la muerte de la nieta de Cris Morena en un accidente náutico, advierten sobre los riesgos en Mar del Plata

Fernando Morales, presidente de la Liga Naval Argentina, analizó en Radio Brisas la tragedia ocurrida en EE.UU. y puso el foco en los controles que se aplican en la navegación deportiva en Mar del Plata.

La trágica muerte de Mila, la nieta de Cris Morena, en un accidente náutico ocurrido en Miami conmocionó a la Argentina y reabrió un debate crucial: ¿cómo se regula la navegación deportiva, y qué riesgos existen cuando no se cumplen los protocolos mínimos de seguridad?

Fernando Morales, presidente de la Liga Naval Argentina, analizó el hecho en diálogo con Radio Brisas y trazó paralelismos con la situación en Mar del Plata, donde conviven la actividad deportiva, el turismo y la circulación de buques de gran porte.

“Es doloroso y trágico, más cuando se puede evitar. Estamos hablando de un incidente de la navegación, no de un accidente. Con cierta sujeción a normas de sentido común, esto no hubiera pasado”, afirmó Morales en el programa Plan Luz.

La tragedia ocurrió cuando una embarcación tipo catamarán, sin motor, en la que iban cinco menores y una adolescente, fue embestida por una barcaza empujada por un remolcador en un canal de navegación profesional. Quien estaba al mando era una joven de 19 años, sin adultos a cargo ni apoyo externo.

El sentido común, al margen de cualquier norma, indica que un instructor con cinco menores es poco”, afirmó Morales, cuestionando la falta de previsión en la actividad.

En este sentido, agregó: “En Miami, para usar cualquier embarcación menor a diez caballos de fuerza basta con mostrar un documento o una tarjeta de crédito”, advirtió Morales.

¿Qué podría pasar en Mar del Plata?

En Mar del Plata, la situación es distinta, asegura Morales. “Nosotros tenemos un control por parte de la autoridad marítima mucho más severo. Nadie sale con una embarcación deportiva si no tiene un carnet mínimo de timonel. Hasta una moto de agua necesita habilitación”, explicó.

La ciudad presenta, además, un entorno náutico particular: “Acá está la Base Naval, entran y salen buques de la Armada, pesqueros y mercantes. A pesar de que hay actividad deportiva, no somos noticia por siniestralidad náutica porque existe un control más férreo. El lugar es más chico y hay más supervisión”, señaló.

Frente a los intentos recientes de desregulación, Morales fue tajante: “Curiosamente, ahora quieren desregular, pero no está mal el control. Hasta ahora, la Prefectura es la única que expide habilitación para navegación deportiva. Con el nuevo reglamento, cualquier club náutico lo podría hacer. Eso es grave”.

Las fallas que causaron la tragedia

Según relató Morales, la joven argentina que conducía el catamarán quedó sin viento y a la deriva en el medio del canal. A su vez, el capitán de la barcaza no tenía visibilidad directa hacia la proa por una grúa que le tapaba el campo visual. Tampoco contaba con un sistema de cámaras ni un vigía en la parte delantera.

“La culpa, cuando menos, es concurrente. No cargo las tintas sobre la joven de 19 años, pero detrás de ella hay una estructura y una entidad centenaria que ahora debe explicar si esto era habitual. Es una imprudencia que una chica sin formación específica salga sola con cinco menores en una zona de tráfico profesional”, sostuvo Morales.

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