2025-08-06

Usar el celular al volante es tan riesgoso como conducir alcoholizado, advierte un investigador del CONICET

El psicólogo Fernando Poo, especialista en tránsito e investigador del CONICET, analizó en diálogo con Radio Brisas las consecuencias de la distracción al conducir.

El uso del teléfono celular al conducir se ha convertido en una conducta cada vez más habitual, naturalizada por su frecuencia y por una percepción generalizada de control. Sin embargo, los riesgos que implica son comparables a los de manejar bajo los efectos del alcohol. Así lo explicó el doctor en Psicología Fernando Poo, investigador del CONICET en el Instituto de Psicología Básica, Aplicada y Tecnología (IPSIBAT), en diálogo con Nicolás Galante en Radio Brisas.

“No es un dato que sorprenda. Lo vemos todos los días en la calle. Pero las investigaciones permiten medir y sistematizar esta conducta, entender cómo afecta el desempeño de las personas al volante, ya sea en autos, motos o incluso cuando se trata de peatones”, explicó.

Uno de los puntos centrales del análisis de Poo es que muchas personas creen erróneamente que pueden realizar múltiples tareas sin comprometer su atención.

Conducir parece sencillo por la automatización que genera la práctica, pero en realidad es una tarea compleja. Cuando sumamos otra actividad, como usar el teléfono, la atención disminuye y aparecen fenómenos como la ceguera atencional: mirar sin ver. Se pueden pasar por alto elementos importantes del entorno, incluso aunque se esté mirando hacia adelante”, advirtió.

El especialista indicó que el uso del celular puede reducir los tiempos de reacción hasta en un 25%, una cifra que incluso puede aumentar dependiendo de la edad de quien conduce.

“También se ve afectada la capacidad de mantener el vehículo en línea recta, frenar a tiempo o responder ante imprevistos”, añadió.

En estudios con motociclistas, Poo y su equipo encontraron que una de las motivaciones principales para usar el teléfono al conducir es la practicidad, especialmente cuando las personas lo hacen por trabajo.

Sin embargo, advirtió que cualquier acción que desvíe la atención del acto de manejar es una distracción. “Hasta mirar el tablero por un segundo aumenta la posibilidad de chocar o atropellar a alguien”.

Aunque algunas personas tienden a compensar el riesgo bajando la velocidad cuando usan el teléfono, eso no elimina el peligro. “La gravedad de un accidente siempre se incrementa con la velocidad. Por eso, aunque reduzcan la marcha, siguen expuestos”, subrayó.

Finalmente, Poo comparó el uso del celular con el consumo de alcohol al conducir: “En muchas ocasiones, sus efectos en la atención y en el control del vehículo son similares”, sostuvo, y remarcó la importancia de campañas de concientización y mensajes específicos dirigidos a los grupos que más utilizan el celular mientras conducen.

“Hay alternativas simples: revisar el teléfono antes de salir, detenerse si es necesario o esperar a llegar. La seguridad vial depende de pequeñas decisiones que pueden salvar vidas”, concluyó.

Te puede interesar