2025-08-11

La Iglesia reclamó una economía humana en la Semana Social 2025

Durante el cierre de la Semana Social 2025 en Mar del Plata, la Iglesia remarcó que el mercado sin ética ni política no logra inclusión ni desarrollo humano integral, llamando a una economía con rostro humano y al compromiso por una sociedad más justa.

En el cierre de la Semana Social 2025 realizada en Mar del Plata del 8 al 10 de agosto, la Iglesia Católica expresó un mensaje que retoma y actualiza el pensamiento del Papa Francisco: el mercado, por sí solo, no garantiza el desarrollo humano integral.

Bajo el lema “La Amistad Social como Sueño y Camino. El legado de Francisco”, el encuentro fue un espacio de reflexión y acción frente a las profundas desigualdades sociales, económicas y culturales que afectan a la Argentina y al mundo.

El evento estuvo atravesado por la figura del Papa Francisco, recientemente fallecido. Su legado marcó cada panel y cada mensaje: su opción por los pobres, el llamado a construir fraternidad y su crítica a la “cultura del descarte” estuvieron en el centro del debate.

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El mensaje final expresó que la política no debe subordinarse a la economía, ni esta a la tecnocracia. Se planteó la necesidad urgente de una economía inclusiva, diversificada y creadora de trabajo digno, capaz de integrar a todos los sectores: Estado, empresas, cooperativas, sindicatos y movimientos sociales.

Desarrollo, dignidad y trabajo

Uno de los conceptos clave fue el de "economía con rostro humano", una estructura que no esté centrada en la ganancia, sino en la dignidad. El trabajo, según el mensaje, es el gran organizador social, pero el trabajo sin derechos es explotación, no progreso.

“El desarrollo sin inclusión no construye paz ni justicia”, reza el documento final, en clara alusión al rol social de la economía.

Además, se remarcó que el mercado sin regulación ni ética profundiza la exclusión y la desigualdad, debilitando los lazos comunitarios y generando una sociedad fracturada.

Tecnología, ética y cuidado

La Semana Social también abordó temas como la tecnología, la inteligencia artificial y el impacto ambiental. Se advirtió que, sin un marco ético claro, el avance tecnológico puede agudizar la degradación social y ecológica.

La Iglesia propuso una revolución cultural que ponga en el centro al ser humano, la dignidad, el bien común y la Casa Común, como define Francisco al planeta.

Amistad social, inclusión y esperanza

El documento final hizo un fuerte llamado a recomponer el tejido social a partir del diálogo, la inclusión y la escucha de las periferias. Inspirados por el Evangelio y el magisterio de Francisco, los participantes insistieron en que la unidad no significa uniformidad, sino integración de todas las realidades en un modelo “poliédrico”, donde las diferencias enriquecen.

“La esperanza es audaz”, concluye el texto, “y se abre a grandes ideales que dignifican la vida”

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