2025-08-15

Cómo cuidar a perros y gatos del frío: consejos clave para protegerlos

La American Veterinary Medical Association (AVMA) advierte que una preparación adecuada es fundamental para prevenir complicaciones.

Las bajas temperaturas no solo afectan a las personas: también pueden poner en riesgo la salud y el bienestar de las mascotas. En esta época, el frío agrava problemas preexistentes y expone a perros y gatos a peligros poco visibles. La American Veterinary Medical Association (AVMA) advierte que una preparación adecuada es fundamental para prevenir complicaciones.

El descenso térmico aumenta las probabilidades de hipotermia y congelación, especialmente en animales muy jóvenes, mayores o con enfermedades crónicas. Además, el invierno trae consigo otros riesgos, como intoxicaciones por productos químicos o accidentes en superficies resbaladizas.

Cuidados esenciales según cada mascota

La tolerancia al frío varía según la especie, raza, edad y estado de salud, por lo que no existe una única regla. Antes del invierno, se recomienda una revisión veterinaria, sobre todo para detectar y controlar afecciones como la artritis, que puede empeorar con el clima.

En general, es aconsejable que las mascotas pasen la mayor parte del tiempo en interiores, en espacios cálidos y seguros. Si deben permanecer afuera, necesitan un refugio firme, protegido del viento, con cama seca y acceso constante a agua sin congelar.

Durante los paseos, es importante acortar la duración si el animal es sensible al frío. Revisar las patas al regresar evita lesiones y acumulación de hielo. Recortar el pelo de esa zona y, si es necesario, usar suéteres o abrigos para perros de pelo corto o con baja tolerancia al frío puede marcar la diferencia. Las prendas deben estar secas y ajustarse bien.

Riesgo de intoxicaciones y accidentes

La AVMA recomienda limpiar las patas y el pelaje después de cada paseo para eliminar posibles restos de sal o productos químicos como anticongelantes, altamente tóxicos para las mascotas. También aconseja almacenar estas sustancias fuera de su alcance y utilizar, en lo posible, descongelantes seguros para animales.

En casa, el uso responsable de calefactores previene quemaduras y accidentes. Contar con detectores de monóxido de carbono protege tanto a los dueños como a sus animales.

Al aire libre, conviene evitar que las mascotas caminen sobre estanques o lagos congelados por el riesgo de caídas. Estar atentos a señales de hipotermia, temblores, ansiedad, debilidad o búsqueda persistente de refugio, permite actuar rápido y acudir al veterinario.

Preparación para emergencias

Las tormentas o cortes de electricidad pueden dejar a las familias sin calefacción. Por eso, tener un kit de emergencia con agua, alimento y medicación para al menos cinco días es clave.

La alimentación también merece atención: los animales pueden necesitar más calorías para mantener la temperatura corporal, aunque siempre con control veterinario. El sobrepeso, contrario a lo que muchos creen, no ofrece protección contra el frío y puede perjudicar la salud general de la mascota.

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