Muerte súbita en adolescentes: la importancia de los controles médicos y la prevención
La muerte súbita es una de las principales causas de fallecimiento en países occidentales, principalmente por enfermedades cardiovasculares. Aunque suele asociarse a adultos y adultos mayores, también puede afectar a adolescentes.
El Dr. Fabio Mennitte, de la Secretaría Red Nacional de RCP y Prevención de Muerte Súbita de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), explicó que “las principales causas en jóvenes de entre 10 y 19 años se relacionan con condiciones cardíacas estructurales o eléctricas, muchas de ellas hereditarias”.
Por eso, especialistas destacan la importancia de los chequeos periódicos del corazón y de contar con desfibriladores (DEA) en espacios donde se concentran adolescentes, como escuelas, clubes o centros deportivos.
Señales de alerta
Según la OMS, existen más de 1.300 millones de adolescentes en el mundo, y si bien los datos específicos sobre muerte súbita en Argentina no están disponibles, en Europa se estima que entre 2 y 3 de cada 100.000 jóvenes menores de 35 años mueren cada año por este motivo.
Algunos síntomas que requieren atención son:
- Desmayos durante la actividad física
- Palpitaciones o mareos
- Dolor torácico, especialmente en el ejercicio
- Antecedentes familiares de muerte súbita
En caso de producirse un episodio, la aplicación inmediata de RCP y el uso de un DEA pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El impacto en el deporte
Aunque su incidencia es baja, los casos de muerte súbita en jóvenes deportistas generan gran conmoción social. Según Mennitte, la mayoría de estos episodios responden a patologías cardíacas no diagnosticadas que pueden provocar arritmias graves y paro cardíaco.
La American Heart Association y el European Resuscitation Council demostraron que la implementación de programas comunitarios de RCP aumenta significativamente la tasa de supervivencia.
En Argentina, la ley 27.159 ampara a quienes asisten a una víctima de muerte súbita. Además, los especialistas recuerdan que cualquier persona puede aprender RCP, incluso niños a partir de los 11 años.
“No se necesitan conocimientos médicos para salvar una vida, sólo capacitación y compromiso. Frente a una emergencia, siempre es mejor actuar que quedarse inmóvil”, concluyó Mennitte.