Auto Estilo Brisas
Un diamante japonés vuelve a librar batalla
Se ha generado un debate a partir de un desafío, ¿quién es el que más sabe de pick-ups? Hoy en nuestro país, cada vez son más las marcas que lanzan al mercado camionetas medianas. Las tradicionales con el sello de Industria Argentina como Ford Ranger y Toyota Hilux. O las nacionales, tal el caso de Volkswagen Amarok, que lograron imponerse en 15 años de breve historia. Las clásicas de origen brasileño como Chevrolet S 10. Si hasta Renault se animó con la Alaskan – aunque sin éxito – en el proyecto conjunto del que se bajó Nissan, que pasará a importar desde México la Frontier. Le sumamos ahora la propuesta de Fiat Titano. Y nos quedan muchas más si a este universo de las medianas le añadimos Fiat Strada, Renault Oroch y Chevrolet Montana. Si nos vamos un escalón más arriba, sin llegar al segmento de las medianas, apuntemos la Rampage y la Ford Maverick. Y si pegamos el salto a las full-size, destacamos la serie F 150 de Ford, la Chevrolet Silverado y la Ram con sus potentes versiones 1500 y 2500.
Ya he dedicado hace un tiempo, un capítulo completo de esta columna para diferenciar el segmento de las SUV, a pesar de que popularmente se le dice camionetas. No obstante, muchas de ellas son derivaciones carrozadas de las chatas. Tales son los casos de la Trailblazer que se desprende de la S 10 de Chevrolet, la Everest basada en la Ford Ranger y la SW 4 colocada en la plataforma de la Toyota Hilux.
No puedo dejar de mencionar la cantidad de productos chinos que desembarcaron también en el rango de las pick-ups, entre los que se encuentran Foton y JAC. También destaco un caso, Great Wall, una de las 50 asiáticas que producen en volúmenes sorprendentes y que acaba de inaugurar en Brasil una planta que fuera de Mercedes-Benz.
Great Wall es una de las automotrices que llega a estas costas de la mano del Grupo Antelo, el empresario argentino que hasta la década de los 90 estuviera asociado a Renault, se radicó en Uruguay aunque entre los múltiples negocios que administra en la Argentina se encuentra Car One. Este mega-concesionario de usados multimarca convive con propuestas chinas como Haval - con las que además traerán 5 modelos híbridos y eléctricos - y japonesas como Mitsubishi, de la que ya han presentado el SUV Outlander naftero.
Según Omar Daneri, director general del Grupo Antelo, “es Mitsubishi la marca que más sabe de camionetas en el mundo”. Nadie se animaría a discutir que saben, pero tampoco se arriesgaría a decir que son los que más saben. De hecho, cómo hacemos para determinar quién es el que más sabe, tratándose de un nicho que ha explotado en la Argentina, por su arraigo con industrias como la agrícola-ganadera o la minería y con el comercio en general. Sumemos las ventajas de exenciones impositivas de las que han gozado las chatas, por tratarse de una herramienta de trabajo que redundó en la preferencia de otro público que por gusto, moda o conveniencia, accedió a este tipo de vehículos al que rara vez le ha colocado algo en la carga, no mucho mayor a un bolso, una valija o un mueble.
Es un mercado en constante crecimiento el de las pick-ups. Por ello, cada vez tiene más jugadores en competencia. El propio Daneri marcó que la llegada de la nueva Mitsubishi L200, en simultáneo con el lanzamiento global, tiene un aspiracional para este año de mil unidades. “Si nos piden 5 mil, las traeremos sin problemas – dijo -, pero somos respetuosos de los restantes productos que mueven las plantas de monstruos, que ponen mucha agresividad comercial en este rubro”.
A los importadores, lo que les ha cambiado para generarles beneficios y seguridad a futuro, son las reglas de juego del gobierno de Javier Milei. “Nos marcaron la cancha para desarrollar una marca, nos dijeron cuáles son los impuestos que debemos pagar – afirmó el ejecutivo Daneri -, a diferencia de lo que ocurría con los cambios de reglas a mitad de camino, generando incertidumbre sobre cuándo se podía importar autos y cuánto y cómo los podíamos pagar”.
La L200 existe desde hace 47 años. Nacida en Japón, bautizada en su génesis como Forte, tiene algunos nombres particulares en ciertos mercados en lo que se la conoce como Storm en Malasia o Rodeo en Sudáfrica.
Está fabricada en Tailandia y por ahora llega aquí en una única versión, denominada GLS. La L200 tiene tracción en las cuatro ruedas con reductora y bloqueo diferencial trasero. La motorización 2.4 turbodiesel desarrolla 184 cv de potencia con 430 NM de torque. Está asociado a una caja automática de 6 marchas con convertidor de par, que tiene un comportamiento extraño en las exigencias, más parecido a una CVT. Sus consumos son moderados en ruta a velocidad estable y conducción prudente. A 100 kilómetros por hora trabaja a 1500 RPM mientras que a 120 de velocidad no supera las 1900 revoluciones.
El diseño de esta camioneta de Mitsubishi es más llamativo y robusto. De frente, al primer golpe de vista, por momentos podría llegar a confundirse con el segmento superior de una full-size, debido al corte del capot y su parrilla de grandes proporciones coronada por un diseño de faros full led de 3 diamantes y ceja triple de marcha diurna, más un complementario antiniebla. Es que justamente, el ícono del trébol de 3 diamantes que identifica a esta corporación nipona, los lleva desde el marketing a definir al producto como “belleza brutal”, emulando al diamante en bruto.
En rodaje, su suspensión es algo dura y rústica, cuando sus neumáticos de 18 pulgadas absorben algunas irregularidades de nuestros caminos. En cambio, el interior es de un nivel de aislamiento externo sorprendente, donde apenas logra romperse la insonorización vagamente con el rugido del motor. La doble cabina es bien amplia, con cinco plazas tapizadas en cuero y para el conductor la regulación de su asiento es eléctrica y del volante es doble. Tal vez le falta ambientación lumínica interna y tampoco tiene techo solar. El tablero es sobrio, con dos grandes relojes analógicos con agujas, que enmarcan un display monocromático que contiene abundante y completa información – incluida la brújula – en distintas configuraciones. Al medio, la pantalla táctil de 9 pulgadas viene con navegador integrado y debajo trae cargador inalámbrico para celulares. Los materiales de revestimiento son blandos, de buena confección y calidad.
Esta única versión que se comercializa por ahora, trae un completo equipamiento de seguridad, que consiste en 7 airbags, cámaras en 180 grados que se complementan con sensores de proximidad además de indicadores visuales y auditivos para el ángulo ciego, control de carril y asistente de choque frontal.
Lo cierto es que Mitsubishi estaba casi desaparecida y fuera de juego, mientras muchos seguidores esperaban con ansias el regreso de algunos de sus emblemáticos productos. Esta última generación de L200 lo hace con el diferencial de un precio muy competitivo, cercano a los 60 millones de pesos, siempre en el contexto de valores muy altos para todos los productos automotrices.
No hay dudas de que Mitsubishi sabe de motores y la mayor evidencia es que son proveedores de modelos de otras marcas a nivel global. Es la cuarta marca japonesa en volumen de ventas en la Argentina y apunta a sostener esa fidelidad de determinado público. No es poco, al menos, como punto de partida.
Por Daniel Revol / @DanielRevolArg