2025-09-11

El Club Atlético General Urquiza celebra 111 años de historia

Fundado el 11 de septiembre de 1914, Urquiza se consolidó como un club emblemático de la ciudad, cuna de futbolistas como Emiliano "Dibu" Martínez y Lucas Martínez Quarta.

Fundado el 11 de septiembre de 1914, el Club Atlético General Urquiza nació con la impronta de ser un lugar de encuentro comunitario y con el fútbol como bandera, hasta consolidarse como uno de los protagonistas de la Liga Marplatense de Fútbol.

El club que hoy conocemos como Club Atlético General Urquiza tuvo sus primeros pasos bajo el nombre de Club Nacional, en homenaje al equipo uruguayo del mismo nombre. En sus comienzos, la institución estaba ubicada en el barrio conocido como La Pescadilla, luego Terminal, y desde allí comenzó a forjar su identidad barrial.

En 1918, los socios decidieron modificar el nombre a Sport Club Argentino, aunque esta denominación tuvo una vida breve y al año siguiente se volvió a adoptar el título original de Nacional, agregando la palabra "Atlético" al frente.

Sin embargo, en 1934 un decreto presidencial prohibió el uso de la palabra "Nacional" para entidades que no fueran oficiales, lo que obligó nuevamente a cambiar el nombre. El 24 de junio de 1934, en una asamblea casi unánime, los socios definieron el nombre definitivo: Club Atlético General Urquiza, título que conserva hasta hoy y que honra la figura del general que da nombre al club.

Su sede histórica está ubicada en el corazón de Mar del Plata, sobre la calle Tucumán. Actualmente, sigue siendo un punto de reunión de familias, vecinos, hinchas y jugadores que hicieron de Urquiza un símbolo de pertenencia.

Si bien el club siempre compitió con entrega en la Liga Marplatense, su verdadero capital está en la formación de jugadores. Por sus canchas pasaron nombres que hoy son parte de la élite del fútbol mundial. Emiliano “Dibu” Martínez, arquero campeón del mundo con la Selección Argentina, dio allí sus primeros pasos en el arco. Lo mismo ocurrió con Lucas Martínez Quarta, defensor surgido de sus divisiones juveniles, que tras brillar en River Plate llegó al fútbol europeo y a la Selección.

Ambos casos son ejemplos del rol silencioso, pero fundamental que cumplen los clubes de barrio, que es abrir caminos para que los chicos puedan soñar con llegar a lo más alto.

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