Crisis universitaria: advierten por infraestructura con mantenimiento mínimo y fuga de docentes
Las universidades públicas argentinas atraviesa un momento crítico en materia de financiamiento. En diálogo con Radio Brisas, Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería, explicó la difícil situación que enfrentan las casas de estudio públicas por la falta de recursos y la pérdida de docentes hacia instituciones privadas.
Martínez detalló que el 90% del presupuesto universitario se destina al pago de salarios, lo que deja poco margen para mantenimiento y obras de infraestructura.
“El año pasado necesitamos alrededor de 600 mil dólares solo para sostener la facultad, mientras que la lista de obras necesarias asciende a 10 millones de dólares”, afirmó el decano.
Entre los gastos a tener en cuenta se encuentran los edificios, en gran parte muy antiguos, la falta de insumos y servicios, y la dificultad d de modernizar ascensores y laboratorios. Según Martínez, “se necesita diez veces más del financiamiento actual para garantizar un funcionamiento adecuado”.
Sueldos docentes y fuga hacia privadas
Otro punto crítico es el atraso salarial, que ronda el 40% en promedio. Un profesor adjunto con 10 años de antigüedad y dedicación exclusiva, 40 horas a la semana, puede percibir apenas 1.200.000 al mes, lo que genera un escenario de inestabilidad laboral.
En diálogo con Gabriel Viñals, Martínez subrayó que "debe tenerse en cuenta que esta categoría no es la más usual, ya que la mayoría está en un rango menor, que es la de auxiliar de primera o de segunda".
Muchos profesionales han decidido migrar a universidades privadas, donde encuentran mejores condiciones económicas. Sin embargo, algunos terminan regresando por la estabilidad laboral y la libertad académica que ofrece la universidad pública.
Fondos propios y partidas especiales
Las universidades también se sostiene gracias a fondos propios generados por posgrados pagos y servicios técnicos a empresas. En gobiernos anteriores, hubo partidas extraordinarias destinadas a proyectos específicos, como la formación de más ingenieros, pero siempre fueron aportes esporádicos y no estructurales.
Impacto en la calidad educativa
Martínez subrayó que la calidad académica no se mide solo por la cantidad de graduados:
“Actualizar un plan de estudios implica miles de horas de trabajo. No es un proceso laxo como muchos creen”, remarcó.
La combinación de bajos salarios, infraestructura deteriorada y financiamiento insuficiente pone en riesgo la misión de la universidad pública argentina como formadora de profesionales de excelencia.