Encapuchados ingresaron por el balcón y aterrorizaron a una familia en el barrio Bernardino Rivadavia
En las primeras horas de la madrugada de este viernes, una familia de Mar del Plata sufrió un asalto violento en su vivienda ubicada en México entre Gascón y Falucho, en el barrio Bernardino Rivadavia.
El hecho ocurrió cerca de las 2.30, cuando una camioneta Amarok negra se detuvo frente a la casa. Al menos cuatro hombres encapuchados descendieron con una escalera, treparon hasta un techo y accedieron por el balcón del primer piso, rompiendo una ventana para ingresar.
Dentro de la vivienda estaba Marcela junto a su hermano, que se moviliza en silla de ruedas. En cuestión de segundos, los delincuentes irrumpieron en la habitación, la redujeron y comenzaron a golpearla brutalmente.
“Me tiraron sobre la cama y me pegaron varias veces. Les rogué que no lastimaran a mi hermano porque es discapacitado, pero siguieron golpeándome”, relató la víctima con visible dolor.
Tres horas de horror
Durante casi tres horas, los intrusos mantuvieron a las víctimas bajo amenazas con cuchillas y golpes constantes. La mujer recordó que incluso la ataron y la acusaron de preocuparse más por el dinero que por la vida de su hermano.
Los ladrones revisaron cada rincón de la casa, revolviendo muebles y pertenencias. Finalmente, huyeron con aproximadamente un millón de pesos, varios celulares y anillos de oro que pertenecían a los padres de la familia.
Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando el hermano de la víctima tuvo problemas para respirar. “Uno de los ladrones incluso lo ayudó a levantar los pies, pero al rato me decían que lo iban a matar de un tiro, que a mí me importaba más la plata que él”, contó Marcela.
Gente preparada
Al igual que en otra de las entraderas cubiertas esta semana por el móvil de Radio Brisas, se puntualizó que el lenguaje usado por los delincuentes distaba de ser "tumbero".
"Me llamó la atención el léxico. Nada de lenguaje de la calle", detalló Marcela.
Impunidad y desesperanza
Tras el escape, la mujer quedó con serias lesiones en el rostro, moretones y fuertes dolores. “Doy gracias a Dios que mi mamá no está más, porque la hubieran matado”, expresó.
Marcela concluyó con un mensaje de frustración:
“Si los agarran, vuelven a salir. En este país no hay futuro”.