2025-10-18

Crece la cantidad de marplatenses que eligen armarse ante los constantes hechos de inseguridad

Crece en Mar del Plata la demanda de armas y cursos de tiro ante la percepción de inseguridad. Expertos destacan la importancia de la formación, registro legal y medidas de seguridad antes de la compra.

En Infobrisas.com hemos consignado en los últimos meses varios delitos de la modalidad entradera en Mar del Plata, en donde un grupo de delincuentes ingresan a una vivienda y se quedan allí todo el tiempo que pueden, saqueando bienes y amenazando a las familias para que entreguen todo el dinero que tengan en su poder.

Ante esta realidad, muchos se preguntan acerca de la conveniencia de tener un arma para sentirse más protegidos y estar preparados en caso de un asalto.

Ser portador de un arma representa una enorme responsabilidad, y por ello nos pusimos en contacto con Leonardo Pérez Llana, de la armería El Francotirador, para consultarle pros y contras de sumar un revólver o una pistola a nuestros hogares.

¿Ha crecido la cantidad de consultas?

Estamos teniendo desde hace un tiempo una mayor demanda de las dos cosas, tanto de cursos como de armas. Nosotros hemos notado en los últimos siete años un incremento constante de la inseguridad. No es algo exclusivo ahora último, sino que viene creciendo en los últimos siete años.

Nosotros estamos desde el 2017. Yo soy instructor de antes y siempre ha habido un montón de incidentes, pero desde hace un tiempo en adelante hemos notado un  incremento muy grande.

¿Qué hacés cuando alguien viene contándote que sufrió un hecho de inseguridad y quiere adquirir un arma cuanto antes?

Vamos por partes. Lo primero que hago es indagar para ver cuál es su grado de preparación general. Olvidate el tema de armas como primera medida: muchas veces la persona no tenía contacto con armas, sino que el incidente lo sufrió del otro lado. Evaluamos si tener un arma le va a hacer bien o lo puede perjudicar. En muchos casos puedo ofrecer alternativas —gas pimienta, armas no letales— para que se sienta más seguro sin representar un riesgo para sí o para terceros.

Desde la armería lo que evaluamos primero es que no sea un riesgo: si alguien no tiene autocontrol o puede tener problemas, hay que derivarlo a profesionales; no se le prohíbe de entrada, pero eso lo define el profesional.

¿Cuáles son los requisitos para poder obtener un arma?

El primer requisito es no tener antecedentes penales. Si tenés cualquier antecedente, directamente no podés avanzar con el trámite. Segundo, tenés que demostrar medio de vida: un recibo de sueldo, monotributo, algo que demuestre que estás trabajando. Eso se hace para evitar que alguien sin trabajo vea el arma como vía para obtener dinero; además ayuda a corroborar identidad y nexos laborales.

Luego viene una entrevista médica para verificar que estés físicamente apto (ceguera, sordera u otras limitaciones). Hablamos de médico clínico en primera instancia; muchas veces en la misma evaluación un profesional puede integrar aspectos médicos y psicológicos, pero hay una entrevista psicológica posterior donde se analizan todos los indicadores. La palabra final la tiene el profesional.

¿Qué sigue después de la evaluación médica y psicológica?

Simultáneamente, como instructor de tiro doy una clase de idoneidad en manejo de armas de fuego: legalidad, qué se puede y qué no se puede, tenencia, riesgos del uso del arma, transporte, medidas de seguridad, qué es legítima defensa y qué implica el exceso. Hacemos ejercicios para evaluar si la persona puede controlarse y manejarse en forma segura. No te enseño a tirar perfecto en tres horas, pero sí a tener medidas de seguridad para que no seas un riesgo para vos ni para otros. Solo después de pasar todo eso —médico, psicólogo, instrucción y práctica en polígono— alguien queda habilitado para comprar un arma.

¿Cómo ayuda la digitalización de los trámites?

La digitalización permite que todos esos controles se hagan en tiempo real. Por ejemplo, si una persona recibe una denuncia por violencia con su pareja durante el trámite, esa denuncia impacta de inmediato en la base de datos y puede inhabilitar la habilitación. Antes, con el régimen anterior, muchas veces no nos enterábamos hasta meses después. Hoy podemos saber la trazabilidad de un arma: desde que entra al país, el importador, llega a la armería y se entrega al usuario; todo queda registrado. El problema mayor es con las armas no registradas —las “negras” o robadas— y sobre eso hay que trabajar para sacar esas armas de circulación. Periódicamente, también se destruyen armas para reducir el stock.

¿Qué pasa con los casos de legítima defensa? ¿Son frecuentes?

No son muchos; son casos puntuales que suelen verse en los medios como si fueran un problema mayor. En términos generales, el uso problemático por parte de legítimos usuarios (no policías, no delincuentes) es muy bajo: hablamos de cifras alrededor de 0,05% en determinados indicadores. El que se registra se “está poniendo el cascabel al gato”: si pasa algo, se le puede quitar todo el permiso porque está registrado por todos lados. Uno de los objetivos es justamente que la gente que tenga arma esté registrada y pueda protegerse legalmente en las condiciones que corresponden.

¿Es frecuente que alguien no cumpla los requisitos en el proceso? ¿Cómo se les comunica esa situación?

Sucede que, cuando alguien no cumple algún punto —antecedentes penales, medicación, no aprobación del médico o del psicólogo— no se avanza. Se evalúa si la restricción es temporal o permanente. Si es algo que se puede corregir, se le dice al interesado que tome cursos, se prepare y vuelva.

El porcentaje de personas a las que no se les da la habilitación es bajo; nosotros solemos tener alrededor de un 2 o un 3% que no pasa las pruebas.

¿Cuáles son los costos del trámite y de la formación?

Para obtener la credencial de usuario (habilitación) hoy cobramos 120.000 pesos; eso incluye la entrevista médica, la entrevista con el psicólogo, la instrucción en el tiro, las municiones que se usan, los derechos del club de tiro y la comisión de la armería. Esa habilitación se renueva cada cinco años.

Con respecto a los cursos, hay distintos tipos y normalmente las clases están entre 25.000 y 35.000 pesos. En cuanto a las armas, el rango es muy amplio: desde 450.000 pesos hasta 9.000 dólares según modelo y marca. Si buscamos un promedio de ventas, hoy está entre 900 y 1.300 dólares. El arma más vendida actualmente son pistolas 9 mm de distintas marcas y modelos.

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