Ricardo Silva y Martín Rivarossa contaron su experiencia a bordo del buque científico RV Falkor
Los investigadores Ricardo Silva, doctor en Ciencias Biológicas e integrante del Programa Dinámica del Plancton Marino y Cambio Climático del INIDEP, y Martín Rivarossa, zoólogo y becario doctoral del CONICET en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC-CONICET-UNMDP, subsede INIDEP), compartieron en diálogo con el periodista Nicolás Galante en Brisas Segunda Edición los detalles de su participación en la campaña científica “Ecos de dos Cañones”, desarrollada a bordo del buque RV Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute (SOI), una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos.
La expedición tuvo como objetivo estudiar la dinámica de dos cañones submarinos ubicados en el talud continental argentino: Bahía Blanca, a unos 500 kilómetros de Viedma (Río Negro), y Almirante Brown, a 450 kilómetros de Rawson (Chubut). Estos sistemas submarinos, explicaron los científicos, generan irregularidades en el lecho marino que modifican el comportamiento de la Corriente de Malvinas, una corriente oceánica que transporta agua fría y nutrientes desde la Antártida, siendo una de las principales fuentes de productividad biológica del Mar Argentino.
Durante la entrevista, Silva y Rivarossa destacaron la magnitud de la experiencia y la relevancia del trabajo interdisciplinario: “Fue una campaña inédita. Había muchas disciplinas trabajando al mismo tiempo, con un equipo de alta tecnología que se usa por primera vez en Argentina. La idea era comprobar hipótesis y teorías que se venían gestando desde hace 20 años, pero que recién ahora se pueden estudiar con medios adecuados”, señalaron.
La campaña utilizó tecnología oceanográfica de última generación, incluyendo sondas multihaz y sistemas de mapeo tridimensional, que permitieron realizar un nuevo relevamiento del relieve submarino.
“Con la tecnología se pudo hacer un mapeo nuevo. Mapea el fondo con una sonda que permite ver el relieve y detectar obstáculos. Fuimos a estudiar cómo la interacción entre los cañones y la corriente fertiliza el sistema”, detallaron.
Un trabajo internacional de cooperación científica
La expedición fue posible gracias a un acuerdo firmado entre el Servicio de Hidrografía Naval (SHN) —dependiente del Ministerio de Defensa de la Nación— y el Schmidt Ocean Institute. El buque RV Falkor (too) albergó a 25 científicos y 25 tripulantes de distintas nacionalidades, conformando una tripulación intercultural que trabajó de forma coordinada durante varias semanas.
“La preparación de la campaña llevó más de dos años y contó con una convocatoria internacional. Participaron expertos de diversas disciplinas y países. Fue una experiencia de intercambio científico y humano muy enriquecedora”, destacaron los marplatenses.
Los investigadores indicaron además que se trajeron numerosas muestras biológicas y geológicas, que requerirán años de procesamiento en laboratorio antes de llegar a conclusiones definitivas sobre la dinámica de los cañones y su influencia en el ecosistema marino.
Ciencia en tiempo real y vínculo con el público
Uno de los aspectos más novedosos de la expedición fue su transmisión en vivo minuto a minuto, que permitió que el público pudiera seguir el trabajo científico a bordo a través de internet.
“La ciencia es una actividad común como cualquier otra, y esta fue una forma de acercarla a la gente. Hubo interacción, chat en vivo y una respuesta muy positiva del público. Fue una linda experiencia de divulgación”, expresaron.
El aporte de la ciencia argentina al conocimiento del océano
La misión “Ecos de dos Cañones” representa un paso significativo para el conocimiento del Mar Argentino, ya que los datos recolectados contribuirán a comprender cómo las formaciones submarinas influyen en el transporte de nutrientes, la circulación oceánica y la biodiversidad marina.
Desde el INIDEP y el CONICET destacaron la participación de investigadores argentinos en este tipo de proyectos internacionales, que fortalecen la cooperación científica global y promueven la tecnología aplicada al estudio del océano.
“Estos proyectos demuestran que la ciencia argentina tiene un nivel muy alto y puede trabajar a la par de instituciones de todo el mundo. Fue un orgullo representar a Mar del Plata y al país en esta campaña”, concluyeron Silva y Rivarossa.