El Skatepark de la Bristol celebra un nuevo aniversario como emblema del deporte urbano marplatense
A fines de 2011, Mar del Plata sumaba un nuevo espacio que prometía marcar una época. Frente a la playa Bristol, sobre el Boulevard Marítimo y Rivadavia, se inauguraba el Skatepark, un punto de encuentro pensado para los amantes del skate, los rollers, las bicicletas y los monopatines. Ubicado a los pies del Casino Central, a metros de la peatonal San Martín, el lugar se convirtió rápidamente en un emblema del deporte urbano y en una referencia para toda una generación.
Durante años, ese rincón junto al mar fue sinónimo de energía, comunidad y juventud. Allí se formaron atletas que hoy son parte de la historia grande del deporte argentino. El propio Matías Dell Olio dio sus primeros pasos sobre la tabla en ese escenario, antes de convertirse en el primer argentino en conseguir un diploma olímpico en skate. También lo visitó José “El Maligno” Torres Gil, campeón olímpico de BMX freestyle, quien en 2024 volvió al lugar que lo vio entrenar para brindar una exhibición frente a cientos de personas.
Pero el paso del tiempo fue dejando marcas. Hoy, el skatepark luce desgastado, con sectores rotos, sin mantenimiento ni cuidado regular y muestra señales claras de abandono. A pesar de todo, el skatepark sigue vivo. Cada día, jóvenes de distintos barrios se reúnen para practicar, compartir y mantener encendida una llama que representa mucho más que un deporte. Es identidad, cultura y pertenencia.
El desafío está en volver a mirar ese espacio con la misma pasión con la que fue creado: como un punto de encuentro donde la ciudad respira libertad, movimiento y juventud.