Fernanda Raverta vinculó los incidentes en la Escuela 21 a un clima político que habilita la violencia
La senadora provincial electa Fernanda Raverta publicó una carta abierta dirigida a los docentes de Mar del Plata, a raíz de los graves incidentes registrados esta semana en la Escuela Primaria N° 21, ubicada en el barrio Jorge Newbery. El conflicto, que incluyó agresiones y amenazas, volvió a exponer la tensión social dentro de las instituciones educativas.
En su mensaje, Raverta aseguró que desde el martes mantiene diálogo con docentes de la Escuela 21 y de otros establecimientos de la ciudad. Según señaló, dos sensaciones se repiten: angustia y soledad.
Para la dirigente, estas emociones no son aisladas ni casuales, sino consecuencia de un clima político que “habilita la violencia” y desordena los vínculos comunitarios.
“Cuando la reacción reemplaza a la reflexión”
Raverta señaló que los hechos ocurren en contextos donde la reacción inmediata toma el lugar del análisis. “Cuando una víctima cree que puede quemar una casa”, ejemplificó, para mostrar hasta qué punto escaló la conflictividad social.
A esto se suma —indicó— la reducción de profesionales de salud mental en la atención primaria municipal, lo que deriva en que muchos problemas terminen llegando, nuevamente, a la escuela.
“Cuando la Justicia no aparece o aparece tarde”, completó.
Una advertencia sobre el rol del Estado
La legisladora electa remarcó que la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre los docentes, que “ya vienen sosteniendo demasiado”. Advirtió que, cuando el Estado se retira, “los conflictos se re-localizan”, se vuelven más cercanos, cotidianos y crueles.
En otro tramo del texto, Raverta pidió no aceptar la lógica de la confrontación entre sectores vulnerables y destacó la importancia de recuperar la trama comunitaria:
“Lo comunitario importa. Importa mucho más en crisis.”
El rol irremplazable de la escuela
Raverta subrayó que la escuela es, muchas veces, el único lugar de contención para cientos de chicos y chicas. Por eso insistió en la necesidad de preservarla como espacio libre de violencias, condición básica para que el proceso educativo pueda darse.
“Nada reemplaza eso. Ninguna narrativa tapa esa ausencia”, enfatizó.
Compromiso y mensaje final
La dirigente cerró la carta con un mensaje de solidaridad hacia el personal docente y un compromiso para trabajar en políticas que eviten que sigan cargando solos con situaciones que deberían sostenerse de manera colectiva y con un Estado presente.
“Cuidar a la escuela es cuidar a la comunidad. No hay futuro sin eso”, concluyó.