Auto Estilo Brisas
La carta que Renault tenía en la manga para sorprendernos
Los arcanos representan un significado en el juego de la lectura del tarot. Representados en cartas, los 22 arcanos mayores son las figuras de triunfo en la práctica del ocultismo. Seguramente todos, aunque sea una vez en la vida, hemos pasado por esta experiencia algo esotérica en la que pretendemos que nos adivinen el futuro con la mayor certeza posible. Lejos de ese resultado, el tarot interpreta con la carta elegida, algunos rasgos y señales que podemos tomar en cuenta sobre la necesidad de cambios y recaudos, de acuerdo al contexto que cada uno atraviesa. Es que arcano es sinónimo de algo secreto, reservado, misterioso, oculto, enigmático y hasta podríamos decir recóndito. Por eso, si una situación o una cosa son arcanas, implica que reúnen las cualidades para aplicar cualquiera de los adjetivos calificativos recién descriptos.
Hasta acá, una libre interpretación de los hechos para aquello en que bien podríamos decir, ya que estamos con las cartas, que la suerte está echada. Ahora bien, ¿por qué razón, cuando en esta nota hablamos de Arcana, en realidad hablamos de Arkana? La respuesta más simple que se me ocurre es que a Renault lo seduce bautizar a sus vehículos con nombres que se inicien con la letra “K” como Kwid, Kangoo, Koleos y Kardian. Y también tiene debilidad por la “K” como consonante intermedia de otros nombres de modelos, como Alaskan y ahora Arkana, uno de los lanzamientos más importantes de este año.
Y vaya que este automóvil está lleno de misterios, que quedan al descubierto con grata sorpresa al explorarlo y disfrutarlo. Si ya el Kardian, que vino a reemplazar el Sandero Stepway, es un vehículo superador en todo sentido por sobre su antecesor, este Arkana es superlativo, porque no tiene punto de comparación ni de referencia. No vino a ocupar el lugar que otro producto dejó, sino que vino a ganarse uno propio. Y le sobran argumentos, motivos y fortalezas para erigirse como referente en el segmento de los hatchback con estilo fastback y diseño muy crossover.
Es sofisticado y elegante, robusto y económico. Aunque se trata de un mild-hybrid, el Arkana tiene algo enigmático en esa combinación de un pequeño motor eléctrico de apenas 12 voltios asociado a un turbonaftero 1.3, que logra 140 caballos de potencia y un torque de 260 NM. La caja de doble embrague, con un selector fijo de rebote al elegir la transmisión, tiene hasta 7 marchas en forma Directa. El híbrido suave actúa como acompañamiento en los momentos de marcha con poca fuerza y desaceleración y esa batería se regenera en el rodaje. Por ejemplo, hay un modo velero para que, al soltar el pedal, a una velocidad mayor a 30 y menor a 140, no trabaje el motor térmico que, sin embargo, en ruta a 120 kilómetros por hora no va más allá de las 2300 revoluciones por minuto. El ahorro de consumo se complementa con la función Stop and Go para los momentos de detención y arranque. Tiene tres opciones de manejo que incluyen una deportiva y una económica, que al elegirlas le otorgan de noche la luz de ambientación a la cabina.
De frente, despierta los suspiros del glamour francés, con parrilla chica y el nuevo emblema del Rombo en grandes proporciones y doble trazado tridimensional. Los faros full-led parecen los ojos rasgados de los orientales, quizás porque se produce en Corea del Sur, mientras una ceja de marcha diurna marca el contorno hacia abajo, como si usara un delineador de ojos.
La cola corona el contraste de las mismas luces frontales, como si las viéramos desde el interior, ya que hacen juego y se unen, para atravesar un profundo y generoso baúl de 513 litros, con dos niveles, que oculta un auxilio temporal sobre una llanta también de 18 pulgadas, aunque de chapa.
Visto de perfil impone el respeto semejante a un SUV, con esa luneta que se involucra con la moda del fastback, para fundirse con la tapa del baúl. Una pena que no lleva una escobilla, que la necesitaría con creces en los días de lluvia. Si le activamos el doble techo panorámico, cuya mitad delantera en la apertura se monta sobre el paño fijo trasero, transmite todo el aspecto del despliegue de los flaps en los aviones.
Se llama Arkana y guarda muchos más secretos en su habitáculo, lleno de un equipamiento que todo lo hace confortable y seguro. Está confeccionado con materiales de buena calidad, a pesar de que utiliza algunos plásticos rígidos con unas pocas superficies suaves. En la única versión disponible, bautizada Esprit Alpine, los tapizados de cuero y símil alcántara llevan costuras con los colores de la bandera francesa, que se prolongan en los paneles de las puertas y en las correas de los cinturones de seguridad. Entre los portaobjetos, tiene hasta el espacio para colocar la llave tarjeta de presencia, típica de varios modelos de gama media y alta de Renault. El tablero es digital de algo más de 10 pulgadas y se complementa con una pantalla táctil multifunción de más de 9 de superficie, adaptable como buen multimedia para los dos sistemas de conectividad inalámbrica, cuyos sonidos se escuchan con suma fidelidad en los parlantes Bose. Cuenta con climatizador automático delantero y trasero, varios puertos USB de doble tipo y cargador inalámbrico para celular.
En materia de equipamiento de seguridad y asistencias a la conducción, está por encima de algunos de sus competidores. Arkana tiene 6 airbags; control de velocidad crucero adaptativo; alertas de punto ciego y de tráfico cruzado trasero; frenado autónomo de emergencia que detecta peatones y hasta ciclistas además del mantenimiento de carril. Las funciones de limitador de velocidad y crucero operan curiosamente desde la misma tecla, en los comandos del volante prolijamente forrado en cuero. Los sensores de proximidad se complementan con cámara 360 grados para el momento del estacionamiento.
El andar del Arkana es estable, seguro, con un conjunto de sensaciones que se despiertan desde las butacas delanteras eléctricas que llevan impreso el logo de Alpine en el respaldo, para recordarnos a Franco Colapinto en esa escudería del Grupo Renault. Además, registra un buen poder de pique en la aceleración. Sentirse en un Alpine, es percibirse como muy observado por la belleza de la silueta y un porte con cierta musculatura. Son esas cualidades que convierten a este automóvil en un objeto de deseo, en especial cuando su precio es de 57 millones de pesos. Arkana también puede ser una buena elección, como cuando tomamos del mazo la misteriosa carta con el arcano correcto.
Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
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