Indignación por el robo armado a una maestra en un centro para chicos: "Este lugar debería ser sagrado"
La comunidad del Hogarcito de los Niños, un centro asistencial con más de 35 años de trabajo social en Parque Palermo, atraviesa horas de enojo y preocupación tras el robo a una docente a punta de pistola en plena mañana.
El hecho ocurrió el viernes pasado a las 8.30, cuando una maestra llegaba al establecimiento ubicado en Labardén 3036. Un delincuente la esperaba y, bajo amenaza de arma de fuego, le robó el auto, la computadora y las pertenencias personales que llevaba para la jornada escolar.
Juan Carlos Bellino, presidente del Hogarcito (Institución Asistencial Humberto Mariotti), relató en Radio Brisas el impacto que este nuevo hecho generó en todo el equipo.
Según explicó, no es la primera vez que una trabajadora del hogar es víctima de la inseguridad.
Robos reiterados y una sensación de riesgo permanente
Meses atrás, otra docente había sufrido el robo de su vehículo en la zona de Balcarce y Jara. “No sabemos si la siguieron desde acá, pero también fue a punta de pistola”, lamentó Bellino.
El referente barrial describió un escenario cotidiano de personas merodeando, muchas veces encapuchadas, que generan un clima de tensión para quienes se acercan al lugar.
“Los vecinos ya están habituados, conocen las caras. Pero quienes vienen de afuera están totalmente expuestos”, señaló.
35 años asistiendo al barrio
El Hogarcito funciona de lunes a viernes con un comedor diario, y los sábados ofrece recreación infantil y apoyo escolar.
La institución se sostiene gracias al trabajo voluntario y al acompañamiento de la comunidad, lo que vuelve aún más doloroso el entorno de violencia que enfrentan.
Bellino recordó incluso un episodio insólito: un vecino robó las rejas del hogar, las vendió a un tercero y él mismo tuvo que recuperarlas “a trompadas”.
Ese tipo de situaciones, asegura, dan cuenta del abandono y la fragilidad con la que conviven.
Un mensaje claro: “Este lugar no debería tocarse”
La institución decidió hacer público lo ocurrido para visibilizar su reclamo:
“Este lugar debería ser sagrado. No deberían tocarlo”, expresó Bellino.